Respiro bursátil y primeras previsiones económicas

El 10 de mayo del año 2010, el Ibex 35 experimentó su mayor subida histórica, un  14,43%, tras la aprobación el día 9 de las medidas europeas de rescate y apoyo a los  países europeos al borde de la quiebra. Las ayudas instrumentadas entonces se parecen mucho a las que ha anunciado en los últimos días el BCE y  el Consejo europeo, unos 750.000 millones de euros destinados a financiar a los países en dificultades. 

El récord de subida del Ibex 35 hace 10 años, paralelo al que presentaron otros índices europeos, quizás siga ahí durante algún tiempo más aunque la subida de este martes, diez años después, ha sido considerable, la mayor desde aquel récord histórico del año 2010. Este martes, el Ibex ha subido de golpe un 7,8%, por lo que la pérdida acumulada del índice selectivo español desde inicio de año se ha reducido a un 30%. 

Es todavía una importante caída la acumulada desde enero  pero la reacción de este martes, además de recortarla, abre un cierto margen de esperanza que no habría que minusvalorar  ya que, a diferencia de lo sucedido en estas últimas tres semanas, en las que los mercados de renta variable han deambulado al alza y a la baja sin mucho criterio, ahora empezamos a tener  cierta conciencia de la gravedad de la situación. La subida de este martes quizás no sea el anuncio de que los mercados ya no van a bajar en busca de nuevos mínimos. Pero sí que hay en el mercado una cierta sensación de que  el Ibex 35 no debería bajar ya por debajo de los 6.200 puntos establecidos este lunes, previo al salto alcista del martes.  

Además, el Tesoro ha logrado captar este martes 10.000 millones de euros en su segunda subasta no competitiva en la que está empezando a hacer acopio de recursos financieros para ir inyectando en la economía los flujos que tratarán de evitar, por encima de todo, la paralización de las actividades económicas, requisito tras el cual llegará el resto, es decir, menor caída del empleo y menos  caída del PIB.

Las motivaciones de la subida bursátil de este martes tienen que ver tanto con las mejores noticias que empieza a ofrecer la pandemia (China ya está empezando a desmontar sus medidas de confinamiento de  algunos sectores de la población mientras las cifras de fallecidos y contagiados están prácticamente estancadas a lo que se está sumando una evolución más favorable en Italia), como la puesta en marcha de medidas económicas y financieras bastante más contundentes y fiables (Estados Unidos ha anunciado la compra de activos sin límites para facilitar la financiación de la economía y la Unión Europea está debatiendo la forma de  aplicar algo parecido, aunque subsistan aún algunas dudas entre los Estados más influyentes de la zona euro).  

La suma de estas dos consideraciones permite abrigar algún optimismo sobre la duración de la pandemia ya que, a la postre, ese factor, el tiempo de duración de la crisis sanitaria, será absolutamente determinante para el impacto de la pandemia en el debilitamiento de la economía.  

En las últimas horas han ido apareciendo también algunas previsiones sobre  el impacto económico de la crisis y, desde luego, las hipótesis son bastante duras, pero ya están asumidas en el ánimo de los  agentes económicos, lo que constituye un primer paso para asumir la realidad. Dependiendo de la duración de la paralización de amplios sectores económicos (en el caso español, el impacto en el sector turístico será posiblemente el más determinante), las previsiones apuntan hacia un   10% de recorte en el PIB en la mayoría de los países desarrollados. 

En el caso español, Goldman Sachs acaba de anticipar una previsión del 9,7% de retroceso  del PIB este año, aunque con el buen complemento de una brillante salida de la crisis, con eventual subida del PIB el año 2021 del 8,5%. En línea similar, con o sin cifras, generalmente sin ellas, los demás expertos apuntan en  esta misma dirección, siempre con la reserva de la duración de la pandemia. Cada mes que pasa con la economía a ritmo lento, la factura podría crecer.