No eran décimas, es una recesión

Hace ya unos cuantos días que en medios económicos se han dejado de lado aquellas previsiones tan pintorescas, vistas con la información  de que disponemos ahora, en las que se vaticinaban descensos del PIB español del orden de tres décimas para el conjunto del año 2020. Era un sueño porque ahora, a la vista de los hechos económicos que se empiezan a constatar, ya se considera seguro que el PIB español experimentará un descenso incluso importante durante este año. La agencia de calificación Fitch acaba de  lanzar una previsión de caída del PIB español del orden del 1%, pero vista la magnitud de algunas de las medidas que están adoptando los sectores y las empresas, el parón económico anticipa datos de caída del PIB bastante preocupantes.

De qué van a servir los 750.000 millones de euros que tardíamente ha anunciado el BCE, tras  sus sonoras reticencias de hace una semana, en las que la nueva presidenta del organismo se ha jugado su bien merecido prestigio en otras batallas,  es a estas alturas un misterio, pero qué duda cabe que van a rellenar muchos huecos y posiblemente a hacer menos dramática la caída de la actividad  y, por lo tanto, las penurias de trabajadores y empresas.

Si de algo sirven las comparaciones entre los momentos históricos y la reacción de los mercados, recordemos que en  el año 2008, cuando se inició la crisis de Lehman Brothers, la Bolsa española (medida por el Ibex 35) cayó en el año un 39,4%. En el curso del ejercicio, cuando    todavía no se habían adoptado medidas oficiales, las Bolsas (Ibex 35 en concreto) llegaron a caer por encima del 47%.

Hoy estamos algo por debajo de esas cifras aunque no muy lejos,  ya que el Ibex 35 pierde en estos momentos un 33% en lo que va de año, si bien ha llegado a alcanzar pérdidas del 36% hace apenas unos días. Si alargamos un poco los plazos, la Bolsa española ha perdido desde el inicio de esta crisis (mediados de febrero)  en torno a un 38% de su valor.

Una correlación entre estas cifras de la Bolsa y la evolución del PIB nos llevaría a no descartar una hipótesis de caída del PIB del orden del 4% en el peor momento de los cuatro o seis próximos trimestres. La recesión está por lo tanto a la vista, aunque a diferencia de lo sucedido en la anterior crisis, esta vez  la paralización de la actividad económica podría alcanzar a más sectores, en especial a algunos de importancia estratégica para la economía española básicamente el turismo y algunas industrias como la del automóvil, cuyo impacto en la balanza comercial y de servicios pueden ser notables.

De momento, la inyección de liquidez del BCE ha logrado frenar el deterioro de la prima de riesgo española y las previsibles dificultades de financiación que podrían sobrevenir al Tesoro español a la hora de financiar la economía. En la múltiple subasta desarrollada este jueves, España ha logrado captar en los mercados unos 5.000 millones de euros pero se ha visto obligada a elevar de forma bastante sustancial los tipos de interés  para captar el dinero que consideraba necesario para afrontar las nuevas dificultades del momento. Es probable que el coste de esta financiación vaya en aumento en las próximas semanas.