La crisis de China nos afecta a todos

La disparatada subida de la Bolsa durante la semana pasada, casi un 5%, el mayor aumento semanal en dos años, da muestra de la falta de dirección y del nerviosismo que domina en estos momentos en los mercados mundiales. La crisis derivada de la extensión del virus chino y sus consecuencias económicas empiezan a ser evaluadas con bastante seriedad, ya que el goteo de malas noticias se está empezando a vivir como algo potencialmente bastante negativo para la economía de China y, por derivación, de la economía mundial. La reacción bursátil ha sido posiblemente una corrección de los fuertes retrocesos con los que se habían vivido en los mercados los acontecimientos de China durante los dos últimos meses.  Pero la crisis china puede tener por desgracia episodios bastante más críticos en los próximos meses.

No hay que  dejar de lado el hecho de que la economía china, la segunda en tamaño del mundo,  representa más del 15% del PIB mundial, aunque su papel resulta mucho más relevante en algunas facetas concretas, como el comercio mundial o su  dinamismo en velocidad de crecimiento o su impacto variable en las regiones más destacadas del mundo, ya que en la zona asiática tiene un peso muy superior al de otras zonas del mundo, como Europa, aunque también resulte relevante en especial en algunas áreas, como la comercial.

Estos días, en España estamos viviendo con cierta ansiedad la lista de bajas de empresas, chinas o de otras latitudes, que están anunciando su inasistencia al décimo quinto  congreso mundial de la telefonía móvil (MWC) que se va a celebrar en la capital catalana durante los últimos días del mes de febrero con una asistencia que en condiciones normales podría llegar a  convocar hasta 50.000 personas. La realidad no se conocerá hasta el momento de celebración de este cónclave pero los anticipos que llegan desde el sector hotelero resultan bastante preocupantes. Los 13.000 empleos que se espera genere este acontecimiento económico y tecnológico de vanguardia quizás no lleguen a cubrirse. Ni los 500 millones de euros de aportación a la economía española que se esperaban.

A escala  más global, las previsiones que se manejan ahora mismo sobre el impacto en la economía mundial están siendo recortadas por los principales organismos internacionales, partiendo de la base de que la economía china posiblemente registre un recorte en su PIB este año del orden de  un punto, lo que podría situarlo por debajo del 5% por primera vez en muchos años.

No será un efecto inocuo para la economía mundial ya que las importaciones que realiza China del resto del mundo  se están resintiendo ya de forma apreciable ante el estado de emergencia que vive el país. A China le va mucho en este desafío y es de suponer que los esfuerzos de las autoridades chinas acaben por   recortar el impacto negativo en un plazo lo más breve posible. China, quizás en unos pocos meses.

China no solo se enfrenta a un problema sanitario, también su economía puede resultar muy dañada con esta crisis  y, sobre todo, el impacto negativo en su reputación mundial como economía que está saliendo del mundo emergente, en donde estaba encasillada en los últimos años pero de donde trata de salir, ahora desesperada y urgentemente, se convertirá en el punto central de los esfuerzos de su clase dirigente para recuperar el terreno perdido.

El propio desarrollo de la crisis está poniendo de relieve  la debilidad de una economía que estaba asombrando al mundo por su eficacia y dinamismo, algo que a partir de ahora quedará seriamente en entredicho.  Por primera vez desde el año de arranque de la crisis, en el ejercicio de 2008, la economía mundial va a entrar en un periodo de estancamiento que dependerá de la intensidad y extensión de la crisis china. El PIB mundial posiblemente registre este año una tasa de crecimiento  inferior al crecimiento de la población, que supera escasamente el 2% anual, algo que el mundo tendrá motivos para analizar con seria preocupación.