Cambios en el turismo

Empiezan a conocerse datos más definitivos sobre lo sucedido en el sector turístico español durante el pasado año, un ejercicio en el que se ha vuelto a superar la entrada de visitantes extranjeros sobre el año precedente. Es el décimo año consecutivo de aumento del número de visitantes, desde los 52,17 millones del año 2009. A partir de entonces, año tras año, los visitantes que ha traspasado nuestras fronteras exteriores no han hecho más que aumentar.

El año pasado, con 83,7 millones de personas, se han contabilizado por lo tanto 31 millones más de visitantes que en los momentos en los que la economía española atravesaba sus peores momentos en la historia reciente. La expansión del turismo, gradual pero constante, ha contribuido de forma notable a crecimiento del empleo y de la actividad económica del país.

Entre los datos diferenciales del pasado año hay que anotar, en primer término, la solidez mostrada por el sector al sobreponerse a la crisis del mayor operador mundial de turismo, Thomas Cook, cuya quiebra ha tenido profundo impacto en las llegadas de turistas a las Islas Canarias. Durante el último trimestre del pasado año, los turistas que llegaron a Canarias descendieron nada menos que en 180.000 personas. En condiciones normales, este tremendo mazazo habría tenido fiel reflejo en las cifras globales del sector. Pero no ha sido así porque se han producido aumentos por otros motivos.

Uno de los más llamativos es el incremento en 930.000 turistas procedentes de cinco países que no se encuentran entre los más asiduos de la geografía española, con la excepción de Estados Unidos, que aportó 373.000 visitantes adicionales a los del año precedente. Junto a esta mayor afluencia estadounidense, destacaron los incrementos de Italia, Corea, Japón e Irlanda. Algunos de estos países ofrecen datos muy positivos en lo que se refiere a gasto por personas, que a nivel global fue el pasado año de 154 euros diarios, pero en el caso de algunos de estos países de alto crecimiento han realizado aportaciones a los ingresos turísticos españoles muy superiores. Es el caso de Japón, con un gasto medio diario de más de 410 euros por persona, es decir, casi el triple que la media de todos los turistas.

Otro de los datos más destacados en la contabilidad turística del pasado año ha sido la diversificación de los motivos de las visitas. El ocio sigue destacando como motivo principal del desplazamiento a España, pero durante el pasado año, los turistas que vinieron a España por motivos de negocios o de tipo prfesional aumentaron en un 7,3% frente a aumentos muy inferiores en los turistas a los que sigue atrayendo el ocio, con aumento del 1,3% el pasado año. La diversificación está evolucionando en los últimos años de forma progresiva en favor de esa otra España que no sólo ofrece sol y playas. El turismo interior como alternativa al costero está aumentando de forma importante, lo que contribuye además a mejorar la aportación económica del turismo a la economía española.

Un dato bastante sintomático que se ha observado durante el año 2019 es el hecho de que los cuatro meses genuinamente veraniegos, desde julio en adelante, registraron descensos en el número de visitantes. Es decir, el crecimiento del turismo ahora mismo se sustenta más en las nuevas actividades y los nuevos destinos que hasta ahora no jugaban un papel más que residual. Esta evolución ha coincidido además con una pérdida de peso de la afluencia de los turistas del norte de Europa, que cada vez más destinos en el Mediterráneo vinculados al sol y al ocio que a actividades de tipo cultural o relacionadas con los negocios, como se está viendo en estos últimos años.