La confianza empresarial flaquea

El nuevo Gobierno Sánchez ha tomado todavía muy pocas medidas económicas a pesar de que la economía parece ser la intención predominante en su programa de actuación. El interés de Sánchez por la economía parece elevado, como muestra la existencia de varios ministros de perfil tecnócrata que además no se han preocupado por mantenerse callados en estas últimas semanas.

Pero, aún con el riesgo de transitar todavía por el mundo de las hipótesis, parece que hay motivos para pensar que el nuevo Gobierno va a ser cauto a la hora de evitar una confrontación abierta con el mundo empresarial, es decir, nada que ver con el papel beligerante que a ratos ofrecen los principales partidos de la oposición. En el mundo empresarial, la sensación es más bien de temor a que las tendencias populistas que anidan en algunos sectores del Gobierno bien identificados se impongan, poniendo un precio elevado a su papel relevante en el Ejecutivo, a pesar de que las carteras en manos de ministros decididamente de izquierdas no son muy relevantes, quizás con la excepción de Trabajo, cuyo poder real está por ver.

A falta de disponer de información más o menos fiable sobre lo que se barrunta en el sector empresarial, sirva la primera encuesta de Confianza Empresarial que elabora un organismo de la solvencia e independencia del Instituto Nacional de Estadística (INE) para tener una primera idea aproximada de la situación. Los resultados de la encuesta de este primer trimestre del año, es decir, lo más actual de lo posible, presentan un matiz ligeramente negativo, pero alejado de toda posición de alarma o de acendrado pesimismo.

El clima empresarial ha empeorado un 0,4% sobre el cuarto trimestre del pasado año, periodo en el que el clima empresarial había registrado una caída bastante superior, del 2,9% sobre el anterior. En estos seis meses, por lo tanto, el clima dominante entre los empresarios españoles ha mostrado ya dos registros negativos, lo que no sucedía desde hace varios años. Las expectativas negativas han superado en el primer trimestre las positivas en 5,9 puntos, una diferencia realmente elevada.

En todo caso, en el mundo empresarial hay más expectación que temor a lo que pueda ser la gestión económica del nuevo Gobierno. Y ello por muchos motivos. Quizás el más importante, la necesidad de impedir que un deterioro económico inoportuno agudice la debilidad de la actividad económica, frenando la actividad en algunos sectores de la economía especialmente sensibles a la inversión.

España sigue manteniendo una posición de liderazgo entre las grandes economías europeas. Este mismo jueves se han conocido los datos de la economía alemana durante el pasado año, muy inferiores al crecimiento económico que presenta España y que en principio se mantendrá en niveles cercanos al 2% durante los dos próximos años, según la mayoría de los análisis económicos privados y de organismos internacionales.