La factura de la Deuda

Esta primera semana del año comienzan muchas cosas en el calendario de la economía española. Una de ellas es la serie de subastas del Tesoro. La financiación pública es uno de los termómetros más significativos del panorama financiero ya que los tipos de interés a los que se financia el Estado marcan la pauta y sirven de referencia para el coste al que se financian los demás agentes de la economía, además de establecer la cuantía de los gastos financieros del Estado, es decir, qué parte de los impuestos se va a destinar a pagar la Deuda Pública.

España tiene en la actualidad un volumen de Deuda muy elevado, uno de los más altos de la Unión Europea, en torno a 1,2 billones de euros, es decir, una cuantía que equivale al valor de la producción anual de la economía, es decir, al PIB.

La etapa de bajos tipos de interés por la que atravesamos ha facilitado enormemente la reducción de la factura anual que el Estado debe pagar cada año para mantener este elevado nivel de endeudamiento. Una de las características más favorables es el hecho de que varios tipos de Deuda emitida por el Estado vienen presentando tipos de interés negativos desde hace algunos años. En la actualidad, en los plazos por debajo de los 5 años, los títulos que emite el Tesoro se lanzan al mercado a tipos negativos. El plazo de 5 años se emite al -0,1% y el de 3 años al -0,45%. Es decir, en ambos casos el Estado ingresa por emitir Deuda, lo que constituye un notable alivio para la carga total financiera del sector público. El pasado año, por ejemplo, el Estado se ahorró unos 2.000 millones de euros por los bajos e incluso negativos tipos de interés.

Estos bajos tipos se han traducido en un descenso del coste medio del total de la Deuda Pública hasta niveles del 2,2%. Este coste medio se está reduciendo desde hace varios años en paralelo a una política de alargamiento de los plazos de amortización, ya que se han forzado las emisiones de Bonos y Obligaciones a plazos, lo que ha llevado a que la vida media de la Deuda Pública española se sitúe en la actualidad en los 7,5 años. El alargamiento de los plazos de amortización no se traduce en un abaratamiento del endeudamiento pero al menos, para un país con un elevado volumen de Deuda Pública en circulación, le permite afrontar con mayor flexibilidad la amortización si llega a producirse un periodo de empeoramiento de los mercados.

La primera subasta de Deuda que se va a desarrollar el jueves de esta semana servirá, por lo tanto, para confirmar la tendencia hacia la moderación del coste de la Deuda Pública española. La subasta lanzará al mercado nueva Deuda en títulos a 3, 5 y 15 años de plazo de amortización. Los tipos a los que se colocarán los nuevos títulos serán muy similares o posiblemente algo más elevados que los de las subastas desarrolladas en los últimos meses. Aunque los niveles de tipos de interés se mantienen bajos o en negativo, en las últimas convocatorias del Tesoro se han producido ligeros incrementos en línea con lo que está sucediendo en los mercados internacionales. En todo caso, para el conjunto del año 2020 no se prevén cambios sustanciales en los mercados de Deuda, según las previsiones que manejan los expertos. España seguirá financiándose con comodidad a y precios tan bajos que el incentivo para reducir el volumen del endeudamiento es bastante escaso.