Recuerdo de Paul Volcker

Esta semana se verán de nuevo las caras, por última vez en el año, los miembros de los Consejos de la Reserva Federal  de Estados Unidos y del Banco Central Europeo (BCE). En este último caso, la presencia de Christine Lagarde en su primera reunión oficial como presidenta de la entidad, cargo que desempeña desde hace algo más de un mes y en el que ejercerá las máximas funciones de dirección durante 8 años, quizás no depare  grandes novedades aunque es bastante  probable que la nueva presidenta no tardará en marcar estilo propio al frente de la institución.

Cada uno por su lado, los dos bancos centrales más importantes del mundo parece que no van a mover sus fichas. La Fed americana, tras bajar tipos de interés  en tres ocasiones este año (no tantas como había exigido el presidente Trump, aunque no tenga ninguna potestad para ello, dada la independencia de la Reserva Federal) carece de predisposición para dar nuevos pasos en esta dirección.  La economía estadounidense se encuentra  con la tasa de paro más baja de la historia, lo que no constituye un  acicate para  lanzar nuevos estímulos a la economía.  Nuevos recortes en los tipos de interés americanos quizás se hagan esperar hasta la primavera del año próximo.

La situación de la Fed y de la economía americana son  en estos momentos bien diferentes a las del año 1979, es decir, 40 años atrás, cuando  un gobernador inolvidable, Paul Volcker, tomó las riendas de la institución para afrontar una de las etapas más conflictivas y polémicas de la historia de la institución.  Volcker ha  fallecido este lunes a los 92 años de edad. Su figura será objeto de numerosos comentarios como ya lo viene siendo en los últimos años por tratarse de una figura que causó  un gran impacto en la  gestión de la economía.

Volcker, economista republicano de profundas convicciones políticas, fue nombrado presidente de la Fed por un presidente demócrata, Jimmy Carter, lo que da una idea del  carácter autónomo y de la independencia  que siempre han sido altamente respetados a la hora de designar a los altos cargos de la Reserva Federal. Tras la salida de Carter de la presidencia, Ronald Reagan tomó las riendas del poder en  la Casa Blanca pero Volcker  fue renovado y se mantuvo en el cargo hasta el final de su segundo mandato.

Cuando Volcker tomó posesión de su cargo al frente de la Fed,  la economía del país se deslizaba peligrosamente hacia tasas de inflación prohibitivas, que llegaron a superar el 14%. A Volcker no le tembló el pulso a la hora de subir los tipos de interés para frenar tales riesgos. Los tipos llegaron a superar el 20% en algunos momentos, sumiendo a la economía en un duro ajuste del que salió pocos años después tremendamente fortalecida.  La etapa de Volcker al frente de la Fed posiblemente será estudiada (ya lo está siendo) como uno  de los episodios monetarios y macroeconómicos más brillantes de la historia de la economía mundial.

Las bases de la política monetaria estadounidense sirvieron para cimentar las dos etapas de crecimiento económico sin precedentes que vivió el país en las dos décadas posteriores, aunque  en la primera de ellas con el apoyo de las agresivas políticas fiscales de Reagan. Los tiempos ahora son muy diferentes y el temor a la inflación es justamente el inverso al de hace 40 años.  Sería bueno contar con un Volcker en versión actualizada para hacer frente a este nuevo desafío.