España supera a la OCDE en impuestos

Uno de los argumentos que circulan en los últimos tiempos  sobre la fiscalidad española y que sirven de base para algunas propuestas económicas que  están impulsando partidos políticos en esta fase de preparativos para la formación de un  nuevo Gobierno es el que asegura que España debe aumentar los impuestos, incluso con vigor, para equipararlos a los de los países desarrollados, sobre todo los de nuestro entorno. Este asunto de la elevada fiscalidad comparativa española ha hecho furor en algunos sectores, aunque pocas veces se utilizan datos que avalen tales argumentos.

La OCDE acaba de sacar a la luz su informe anual sobre los recursos públicos de las economías que forman parte de esta organización, en la que se integran todos los países desarrollados. Las cifras merecen un repaso detallado ya que cubren un amplio espectro de tributos y un amplio abanico de países, una treintena, todos  ellos del mundo occidental. El rigor de los analistas de esta organización, dirigida ahora por un economista mexicano, José Angel Gurría, desde el año 2006, está fuera de toda duda dada su imparcialidad y la profesionalidad del cuadro de expertos que trabajan en esta organización.

Los datos del último informe sobre recursos públicos, que acaba de ver la luz,  deja al descubierto el escaso rigor de quienes hablan del abismo que separa a España de otros países desarrollados en cuanto a presión fiscal. Lo más destacado en el informe que ha visto la luz esta semana pone de relieve que la presión fiscal española ha sobrepasado a la media de la OCDE por primera vez desde el año  2007, es decir, desde antes del inicio de la crisis, cuando la presión fiscal en España estaba en el 36,4% del PIB y la de la OCDE en un promedio del 33,6%, es decir, casi tres puntos de diferencia a favor de España. La fiscalidad española cayó en picado desde aquel año para mantenerse por debajo del promedio de la organización durante los años transcurridos desde entonces. En el año 2018, las tornas se han dado la vuelta aunque sea por poco margen y España se ha plantado en el 34,4% de fiscalidad frente al 34,4% de media en la OCDE.

Cuando escuchamos que el nuevo Gobierno  va a poner en marcha una serie de subidas fiscales para corregir  el pregonado “desfase”, que no es tal, hay que echarle un vistazo a los informes económicos internacionales que, desde una óptica de rigor e imparcialidad, comparan sistemas fiscales.

Hay muchas diferencias entre las fiscalidades de los países, ya que  el peso del IVA es muy dispar según los caos, como lo es la tributación sobre la propiedad y el  patrimonio (España tiene una clara superioridad en este tipo de tributos, tan polémicos en muchos casos, ya que la  fiscalidad sobre la propiedad representa en España el 7,5% de los ingresos tributarios frente al 5,8% en la media de los países de la OCDE) y sobre todo  el peso de la Seguridad Social, que en nuestro caso aporta el 34% de los ingresos fiscales del país frente al 26% en la media de la organización supranacional. Estos últimos puntos tan discrepantes (propiedad y costes laborales) son suficientemente reveladores de las diferencias fiscales, que  contribuyen a frenar el crecimiento de la riqueza y a frenar el aumento del empleo.