España, pasos atrás en Latinoamérica

El anuncio a bombo y platillo que acaba de realizar Telefónica sobre su replanteamiento estratégico por países parece reflejar bien a las claras el retroceso que está experimentando Latinoamérica en las valoraciones económicas que están formulando las grandes empresas españolas.

Desde América llegan soplos de creciente preocupación tanto desde la vertiente política como desde la económica. Esta última, dado el volumen de actividad económica que España ha volcado en la zona desde principios de los años 80 del pasado siglo, se ha convertido con el paso de los años en un potente catalizador de la propia fortaleza de la economía española. España es lo que es hoy en día a escala global gracias a Latinoamérica en algo más de un 30% de nuestra presencia económica, cuando hace unos años esta relación era más o menos simbólica.

El impulso de las operaciones de compañías españolas en la zona ha sido realmente el inicio de la ofensiva exterior que permitió a grandes compañías de nuestro país, desde bancos a empresas industriales pasando por compañías de servicios, adquirir relevancia internacional. Hay media docena de grandes empresas (empezando por los dos grandes bancos, BBVA y Santander) y siguiendo por algunas empresas industriales y de servicios (Telefónica, Endesa, aunque esta haya cambiado su piel en estos últimos años, dada su conversión en empresa italiana, Repsol,…) que generan la mayor parte de su facturación y de su beneficio en la zona. En algunos de estos países latinoamericanos, hay empresas españolas que ocupan la primera o incluso algunas plazas del pódium de los mayores grupos empresariales del país de que se trate.

En parte debido a problemas políticos, en parte por la mala gestión económica, lo cierto es que buena parte de los países de Latinoamérica han entrado en una seria crisis que los está desvinculado de los puntos más desatacados de la clasificación de economías más atractivas del momento. El descalabro latinoamericano ha sido además de rápido desarrollo. Por tomar las referencias que aporta un centro de tanto prestigio como la Cepal (Comisión Económica para el Caribe y América Latina), las previsiones con las que arrancó el año 2019 apuntaban ya a un flojo pronóstico de aumento del PIB del 1,3%. La última previsión apunta hacia un 0,5% de aumento del PIB para el conjunto del año. Pocos meses separan un dato del otro.

Este descalabro latinoamericano, que en algunos casos se ha traducido en interrupción de pagos a las empresas españolas, formará parte indudablemente del frenazo económico español, con una influencia negativa que irá resultando más visible a medida que avance este año y el próximo. En el plazo de unos pocos meses, Latinoamérica ha dejado de ser el vivero de nuestras principales esperanzas económicas a convertirse en serio motivo de preocupación. Telefónica no ha sido más que una señal, seria y profunda pero importante, de la que solo se salva, en su caso, la sólida presencia en Brasil y en México, dos economías que representan en conjunto un 65% del PIB latinoamericano y en las que por fortuna existen todavía esperanzas de crecimiento y buen potencial.