Los nuevos bancos

La competencia en la prestación de servicios bancarios y financieros está abriendo casi a diario nuevas iniciativas en España, aunque en la mayor parte de los casos se trata de entidades que han vistió la luz en otros países y están exportando su experiencia al mercado español. Las empresas de telefonía y de Internet han abierto en los últimos meses una decena de canales de prestación de servicios bancarios. La última en anunciar su presencia en el mercado español y ofrecer servicios financieros muy amplios y competitivos es Orange Bank, filial de la compañía gala de telecomunicaciones, que cuenta ya con varios cientos de miles de clientes en Francia.

La aparición de este nuevo tipo de competidor en el mercado financiero puede presentar indudablemente algunos riesgos, aunque constituye una prometedora oportunidad para el sector. Los riesgos que en principio presentan los nuevos bancos digitales residen tanto en la ausencia de una regulación financiera que garantice la seguridad para los clientes y para el conjunto del sistema bancario, por un lado, y el peligro que estas nuevas entidades representan para la confidencialidad de los datos financieros y económicos de la clientela.

Estos parámetros del negocio financiero están razonablemente asegurados en el sector bancario, es decir, en el oficio de los bancos tradicionales. Pero en las nuevas entidades que están saliendo existen todavía zonas muy difusas e incluso ausencia de regulación, lo que puede dejar desprotegidos tanto a miles de clientes como al conjunto del sistema financiero. Una de las cuestiones que ofrece todavía grandes incógnitas es la inexistencia en muchas de estas nuevas entidades de sistema de garantía de los depósitos. Apenas hay todavía experiencia en la solvencia de estas nuevas entidades de banca electrónica o digital, pero la posible entrada en crisis de alguna de ellas podría generar un movimiento regulador, que como en otras ocasiones podría llegar tarde dejando, por ello, damnificados en el camino.

Una de las razones por las que las nuevas entidades de banca digital ofrecen ciertas garantías de solvencia y buen hacer es porque la mayor parte de los gestores de estos nuevos bancos son personas que acreditan una larga y dilatada experiencia en la banca tradicional, desde la que han dado un salto a la banca por Internet tras una etapa, más o menos dilatada, de tránsito aprovechando los inicios de la digitalización en la banca tradicional, que en los últimos años, viendo lo que se veía venir, empezaron a formar profesionales para desarrollar este tipo de actividades y para ampliar a su clientela tradicional los nuevos modelos de operativa bancaria que facilitaba la modernización informática de los bancos.

Los gestores de los nuevos bancos no son, por lo tanto, y en líneas generales, unos aficionados recién llegados a esta actividad. Lo que está claro es que el terreno de juego (clientes) es amplio y el número de jugadores (entidades ofreciendo sus servicios) ha aumentado de forma muy importante en los últimos meses y así seguirá siendo en el inmediato futuro. La banca tradicional, tal y como la conocíamos hasta hace poco, tiene los días contados. Se siguen cerrando oficinas a ritmo espectacular. En los últimos años ha habido cierres de miles de oficinas y reducción de miles de puestos de trabajo. Y el ritmo aún no se ha detenido.