Ahora, las urgencias económicas

Cerradas las urnas, empieza la cuenta atrás del calendario económico. No hay mucho tiempo por desgracia ya que en dos años apenas hemos contado con algo que en economía es virtud, la continuidad, por no hablar de la credibilidad de los gestores. Los empresarios se desgañitan en vano para pedir Gobierno estable, duradero y con medicinas ortodoxas, a ser posible previsible, sin aventuras ni fantasías. El Gobierno que se constituya en las próximas semanas tendrá que ofrecer sobre todo credibilidad y confianza porque, en caso contrario, la economía languidecerá

Es decir, necesitamos contar cuanto antes con un Presupuesto que aporte claridad al futuro de la economía, es decir, que suministre a los agentes económicos una hoja de ruta sobre la que fundamentar sus decisiones. Y la principal variable es la fiscal. Hay una gran dispersión de planteamientos entre los diversos partidos políticos, lo que constituye una preocupante fuente de incertidumbre. Lo que proponen algunos de los contendientes que, por fortuna, tienen escasas posibilidades de llegar a ocupar centros de poder y de decisión, es sencillamente aterrador.

Lo malo de algunos programas electorales no es tanto que propongan fórmulas y medidas irrealizables sino que su mera exposición sirve para sembrar dudas y para aplazar la toma de decisiones. Está claro que los dos o tres partidos políticos en cuyas manos figuran las posibilidades de formar Gobierno cuentan con sus programas con propuestas más o menos sensatas, alejadas por lo general de la utopía. El problema es que, para que alguno de estos partidos políticos de primer nivel pueda llegar a formar Gobierno o incluso una mayoría, va a necesitar los votos de formaciones políticas minoritarias que aportan escasas propuestas viables y constructivas. La fase de formación de una mayoría parlamentaria se presenta, por lo tanto, dificultosa de cara a reunir ese número de votos, a veces de cuantía marginal, que resultan sin embargo imprescindibles para asegurar la mayoría gobernante.

La variable fiscal es, en todo caso, el eje sobre el cual se articularán las expectativas económicas de cara a los próximos cuatro años, de ahí su importancia, ya que en este periodo de medio plazo, sobre todo después de recordar que en los dos últimos años se han realizado pocas clarificaciones en la política económica, en el que España se juega importantes bazas económicas. Quizás la principal de ellas, la de dotar al sistema de la Seguridad Social de un esquema de financiación viable, que pasa indudablemente por fortalecer las posibilidades de creación de empleo para reforzar los ingresos del organismo por la vía de las cotizaciones sociales.

Afrontar el problema de la Seguridad Social solo a base de inyectar cifras masivas de dinero, es decir, impuestos, puede tener un impacto muy nocivo en el conjunto de la economía, tanto a niveles de actividad económica como de creación de empleo.