Calviño, una baza oportuna

Una de las ideas que se nos han quedado a todos o a casi todos los que contemplamos el debate del pasado lunes entre cinco de los principales líderes políticos del país fue la “exclusiva” que deslizó Pedro Sánchez, el líder socialista y quizás próximo Presidente del Gobierno, cuando manifestó sin reservas su intención de crear una Vicepresidencia económica, a cuyo frente colocará a Nadia Calviño.

Hace algunos meses que la continuidad de Calviño en el Gobierno de Sánchez es objeto de especulaciones de diverso jaez, pero ayer el anuncio de boca de Sánchez fue algo más que una floritura o un adorno, como lo fue el adoquín roto que le trajeron a Rivera para su exhibición en la sala de los buenos propósitos. Se le pueden decir más altas las cosas a Pablo Iglesias, pero no más claras. Sánchez se ganó a la audiencia, al menos a la más bienpensante. Nada de aventuras económicas ni de concesiones al populismo. Otra cosa es que el propio Sánchez sea capaz de llevar adelante sus propósitos sin perecer en el intento.

El programa económico y político de Calviño, si hemos de creer en sus palabras de este martes pronunciadas en un acto público al que había sido invitada por Ana Botín, deja poco margen para las fantasías: “España es un gran país, con seguridad jurídica, estructuras extraordinarias, empresas punteras y una población dinámica, abierta, plural, solidaria y flexible”. “Nuestra agenda – apuntilló – reúne los pilares de la responsabilidad fiscal, la sensibilidad social y las reformas estructurales”.

Cabe añadir el que puede ser posiblemente el principal aval político de la interesada, su notable ascendiente, decisivo posiblemente, entre las grandes instancias de la Unión Europea, sobre todo ahora que la Comisión y el BCE entran en una nueva etapa comandadas ambas instituciones por mujeres.

Tampoco se podía esperar mucho más, pero posiblemente ha sido bastante para una inmensa mayoría que esperan, de una vez por todas, que España tenga un Gobierno estable y con ideas claras. Esto segundo parece garantizado si el amanuense es Nadia Calviño. Falta, en todo caso, lo primero, es decir, un Gobierno con capacidad para mantenerse en el poder durante algo de tiempo, quizás una legislatura,

Del debate del lunes ha salido, sin embargo, una idea que invita al pesimismo más que a la esperanza ya que la formación de alguna alianza política que permita aplicar un programa económico a la altura de las necesidades actuales del país se presenta como tarea harto compleja, además de urgente, ya que el país ha perdido en torno a dos años sin hacer nada realmente serio en la gestión de la economía y ese es un serio inconveniente para que España logre afianzar la dinámica del crecimiento que nos había colocado (y todavía estamos, aunque cada vez con menor margen) a la cabeza de los países desarrollados de Europa. El recorrido que nos lleve hacia un Gobierno estable y con expectativas de rigor en la gestión de la economía es básico para que el país en estos momentos de incertidumbre.