El euro y España, dudas económicas

No se están confirmando de momento los presagios de desaceleración económica en la zona euro ni en España, aunque se teme que las cifras acaben por corroborarlo en un inmediato futuro. Este jueves, tanto la zona euro como España han confirmado trayectoria plana para el PIB durante el tercer trimestre, un 0,2% trimestral en el primer caso (1,1% anual) y un 0,4% en el PIB español (2,0% anual). Las cifras repiten estrictamente lo sucedido en el segundo trimestre, aunque en el caso de España se ha constatado un interesante acelerón en el consumo minorista, lo que refleja una buena disposición de los consumidores y una razonable evolución del nivel de empleo.

Las cifras reflejan, por lo tanto, que España mantiene el liderazgo de la zona euro en cuanto a crecimiento, por delante de Francia (que ha mejorado un 0,3% en el trimestre) y se supone que por delante de Alemania, cuyos datos se harán esperar todavía algunas fechas.

En el caso de Alemania, las medidas adoptadas para impulsar el gasto público desarrollando una política fiscal algo más expansiva, tal y como le han pedido últimamente el BCE y el Fondo Monetario Internacional. Puede que eviten que este país entre en recesión técnica, es decir, que haya prolongado durante estos últimos meses sus malos datos del segundo trimestre. Pero si logra mantenerse en positivo, no será de forma muy airosa, suficiente para permitir que la zona euro salga del atasco.

En el caso español, por desgracia, las previsiones son menos favorables de cara al futuro ya que el impacto de la crisis catalana y la ausencia todavía de un Gobierno estable, son factores que van a someter a prueba la capacidad de crecimiento del PIB en el inmediato futuro. Además, en nuestro caso está la incógnita de la política económica que aplicará el próximo Gobierno.

Hay motivos más que suficientes para mostrar un cierto grado de preocupación ante la discrepancia existente entre las diversas ofertas que muestran los partidos que cuentan con mayores opciones de Gobierno. Las propuestas que esgrimen los socialistas, principales candidatos a encabezar una nueva etapa gubernamental, chocan abiertamente, en algunos casos, con las sugerencias que emiten las instancias comunitarias.

España, dada la posición relativamente sólida de nuestra economía en comparación con el resto de la zona euro, debería estar en una posición de menor endeudamiento, como sucede con Alemania, y con capacidad para desarrollar una estrategia fiscal expansiva, como se les pide ahora a las economías europeas más saneadas, caso de Alemania y Holanda. Un grupo al que por desgracia no pertenece España, que deberá destinar sus principales esfuerzos a reducir la elevadísima deuda pública, sin apenas márgenes para incrementar el gasto, como pretenden los candidatos a la gobernación del país.