Mejora insuficiente en el déficit

Las cuentas públicas españolas han mejorado algo durante el pasado año y lo han hecho de forma comparativa con respecto a otros socios de la Unión Europea. Pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que el país haya realizado el esfuerzo suficiente para encarrilar una situación financiera que dista mucho de resultar positiva de cara al futuro, ya que España sigue presentando un alto déficit público y, sobre todo, un elevadísimo endeudamiento sobre el que ahora se extiende la manta de los bajos tipos de interés, que permite disfrutar de una especie de paliativo temporal.

La mejoría del año 2018 se ha traducido, en términos comparativos, cuando observamos que el nivel de déficit público español ha quedado rebasado ligeramente por el de Francia, con un 2,5% del PIB, apenas unas décimas de diferencia a favor de nuestro país. Mejorar la posición de una de las grandes economías de la zona euro es buen a noticia, aunque la asignatura no ha quedado del todo aprobada, ya que Italia ha logrado cerrar el año con un 2,2% de desequilibrio, es decir, menos déficit que en el caso español.

Claro que Italia se encuentra mucho peor que España cuando se toma otra variable, la del endeudamiento. España sigue con uno de los déficits más elevados de la zona euro, ya que a finales del año pasado teníamos una deuda pública equivalente al 97,6% del PIB, un punto menos que un año antes. Este avance queda sin embargo neutralizado por el hecho de que Alemania haya logrado reducir a lo largo de la reciente crisis económica su endeudamiento hasta el 61,9% del PIB.

Los alemanes han sido los únicos que han logrado apretarse de verdad el cinturón en estos años y además se han situado cerca de ese porcentaje que la Unión Europea ha catalogado como virtuoso, el 60% del PIB. Por encima de ese porcentaje de endeudamiento, la situación deja de ser buena para ir convirtiéndose en mala, lo que le sucede por ejemplo a España con el actual 97,6% y desde luego mucho peor en casos como el de Italia (134,8% de déficit sobre PIB), Portugal (122%) o Grecia (el peor de todos, con un 181% de déficit.

Estas cuantías de déficit por encima del 60% del PIB son las que los expertos consideran desaconsejables porque dificultan el desarrollo de políticas expansivas, como sucede ahora mismo con países como Italia o España. No sucede con Alemania, que gracias a su relativamente bajo nivel de deuda pública puede permitirse el lujo de lanzar políticas de gasto muy expansivas para reanimar la economía y eludir la recesión, como ha comenzado ya a hacer.

Los países con niveles de deuda más elevados, como es el caso de España, a pesar de que recientemente hayan iniciado una senda de corrección, no pueden afrontar políticas agresivas de gasto público aún a pesar de que los tipos de interés se encuentran en posición muy favorable para relanzar el endeudamiento. Y esa es posiblemente la mayor limitación con la que tropieza España por el inadecuado manejo de las cuentas públicas en los últimos años.