El dilema de la vivienda

El dilema entre alquilar un piso o adquirirlo en propiedad se ha convertido en una difícil elección en la España de hoy, claro que ni los datos del problema son iguales según las zonas de la geografía española ni se pueden establecer conclusiones al margen de los niveles de renta de cada familia.

Entre el año 2007, punto más alto de la valoración inmobiliaria en nuestra historia reciente,  hasta el día de la fecha, han sucedido muchas cosas en la economía y en la historia financiera de cada familia o de cada particular. Pero en un resumen muy  simplista, los precios medios de los pisos se han situado un 21% por debajo de los de hace doce años mientras, en contraste, los precios de los alquileres se han  elevado en un 11% para el mismo periodo de tiempo.

Es bien sabido que España es un país propenso a la propiedad, a la tenencia de  inmuebles por parte de las familias. Las estimaciones más extendidas nos sitúan como el país europeo más volcado en la propiedad, ya que el 77% de los españoles vive en inmuebles de su propiedad frente al 66% en el conjunto de la zona euro.

Tal y como han evolucionado los precios de los alquileres y de la propiedad y teniendo en  cuenta la evolución de las rentas disponibles de las familias y el estado de los tipos de interés, lo que parece más lógico es que la propensión por la compra se incremente, intensificando de este modo  el peso de los pisos en propiedad sobre el alquiler. Además, como factor incentivador de la compra se puede considerar el estado de los tipos de interés, en mínimos históricos, con las entidades financieras rivalizando a la hora de dar las mayores facilidades posibles para incrementar su cartera crediticia.

Claro que esta bonanza crediticia puede ser engañosa, ya que en algún momento los tipos de interés volverán a subir y el crédito hipotecario es un  compromiso de largo recorrido en el que el tomador del crédito debe estar preparado para lo bueno y para lo malo. En principio, el estado actual es muy favorable a la  adquisición de inmuebles dado que los tipos de interés son muy asequibles y la banca compite para mejorar cada día sus ofertas.

La propensión al crédito también depende de la parte de la renta que se destina a amortizar el crédito hipotecario. En España, el 43% de los ciudadanos que compra piso dedica a pagar su hipoteca  más del 40% de su renta disponible, un porcentaje que resulta bastante más elevado que en la media europea, en donde ronda el 28% de los ingresos y, por lo tanto, amortizar un piso adquirido con hipoteca se hace más liviano. De todas formas, la compra de  una vivienda exigía hace doce años destinar los ingresos correspondientes a 13,6 años mientras que en la actualidad el tiempo exigible para pagar un piso ha bajado hasta los 9,7 años de media.

Son porcentajes que reflejan la situación media del país pero que presentan variaciones muy acusadas entre unas regiones y otras. Por ello, el dilema de la compra o del alquiler de una vivienda  exige echar muchos números y hacer muchas cuentas, todo ello con altas disparidades según las zonas del país y el tipo de vivienda de que se trate.