Amenazas sobre el automóvil

El sector del automóvil vive días negros, mala noticia para la economía española porque el mundo de los coches se había erigido con el paso de los años en uno de los pilares del crecimiento del país, no solo en términos de actividad productiva sino de comercio internacional, ya que una parte muy importante de la producción doméstica va a los mercados exteriores generando importantes ingresos por la vía de las exportaciones.

Los dos últimos años han sido malos para el sector a nivel mundial, de forma que se acumulan ya importantes retrocesos desde que en el año 2017 se alcanzaron cotas máximas en producción como en intercambios comerciales. Un doble problema que afecta no sólo a la industria española sino que tiene ámbito mundial. España, en todo caso, es muy sensible a lo que sucede en el mundo ya que la parte de la producción española que se destina a la exportación es muy mayoritaria.

En la primera mitad de este año se han producido en España algo más de 1,5 millones de vehículos, un 5,6% menos que en el año anterior. De esta cifra, la exportación afectó a 1,23 millones de unidades, un 6,5% menos que en el mismo periodo del pasado año. La industria del automóvil no sólo se reduce a los automóviles de turismo sino a otros muchos tipos de vehículos y, sobre todo, a una potente industria auxiliar, la que fabrica componentes de los vehículos al margen de las fábricas instaladas en España. El ámbito del sector es, por lo tanto, muy amplio, pero la debilidad de las ventas a escala mundial afecta de forma negativa no solo a las fábricas de ensamblaje españolas sino a muchas empresas del sector auxiliar que en los últimos años han ido adquiriendo una importancia creciente y un volumen muy estimable en cuanto a empleo creado y en volumen de exportaciones a otros países.

La debilidad de fondo que muestra el sector del automóvil es en estos momentos un fenómeno mundial que puede condicionar el desarrollo de la industria y de la economía española en los próximos años. La principal amenaza sobre el sector es el avance de las legislaciones y de las medidas que pretenden reducir la contaminación, avanzando hacia una economía verde. Es un proceso posiblemente irreversible que exigirá una alta dosis de capacidad de adaptación a los países fabricantes cuyas industrias deben afrontar un cambio tecnológico de envergadura.

Este cambio tendrá a la tecnología como base de la amplia transformación que está empezando a vivir el sector, con el inevitable avance del coche eléctrico. Pero el desarrollo e impulso de este último se está viendo sometido a importantes barreras, no solo las derivadas del más elevado precio unitario de los vehículos, lo que frena la amplitud sociológica de la motorización, sino las limitaciones propias de los avances tecnológicos, que no van a la velocidad que algunos visionarios atisbaban hace todavía dos o tres años. En la práctica, el sector de la automoción ha entrado en una fase de menor crecimiento que tendrá importantes repercusiones en España.