Vivienda e industria flojean

La vivienda y la industria han dejado de ser dos de los motores importantes de la economía española, de ahí la débil pulsación del PIB en estos últimos meses y lo que nos espera. La debilidad de estos dos sectores procede, de un lado, de la caída del consumo privado causada por la incertidumbre que está influyendo en las tomas de decisiones de muchos ciudadanos. Del lado de la industria, la merma de las exportaciones españolas del sector automovilístico es el principal motivo por el que la industria ha entrado desde principios de este ejercicio en una de sus peores etapas de los últimos años.

En lo que se refiere a la venta de pisos, los datos de finales de agosto (ocho meses) muestran una caída acumulada del 2,2% respecto al mismo mes del pasado año aunque en el mes citado la caída ha sido bastante más acusada, del 21% sobre el mismo mes del pasado año. La nueva Ley Hipotecaria ha empezado a tener efectos negativos a partir del verano tras su promulgación en junio. Y los efectos se están notando ahora con más fuerza.

Este año, en ocho meses, se han vendido 346.800 unidades. El sector está en fase de frenada. La demanda, lejos de aquellas cifras disparatadas de hace diez años cuando se llegaron a vender más de 600.000 pisos en un año, ha caído hasta niveles que no son propios de los movimientos de población, incluida la inmigración. La oferta de nuevas viviendas ha tenido dos buenos años y todavía no parece haberse resentido con una intensidad en paralelo a la debilidad de la demanda, pero es probable que no tarde en hacerlo. Si la actividad de construcción de nuevas viviendas empieza a mostrar un frenazo similar al de las ventas, el impacto en el empleo será considerable. La concesión de licencias de edificación está empezando a mostrar ya sus primeros síntomas de flojedad.

La industria presenta también síntomas preocupantes. De entrada, los trabajadores afectados por ERE (expedientes de regulación de empleo) han aumentado este año, hasta el mes de agosto, un 40%, lo que desmiente seriamente la buena marcha de la economía que se percibía hasta la pasada primavera. El número de trabajadores afectados por estos expedientes de empleo es el mayor desde el año 2012. Entre los sectores más afectados por los expedientes de empleo, la industria está a la cabeza, con un aumento del 85%.

Además del impacto que reflejan las cifras de expedientes de empleo, los índices de producción están también a la baja. En agosto, último dato, el sector ha producido un 0,5% menos. La industria española se está viendo muy afectada por los cambios que se perciben en el sector del automóvil, sobre todo los que irradian desde Alemania, primer fabricante europeo del sector automovilístico. El peso de la industria española representa menos del 7% del sector industrial en el conjunto de Europa frente al 23% ó 24% que ha llegado a alcanzar la industria germana. La industria española ha perdido peso en el conjunto de la economía española, hasta niveles del 16% del PIB. La Unión Europea ha propuesto como objetivo que la industria europea alcance el 20% del PIB a la vuelta de uno o dos años. Está claro que España no va a estar a la altura de ese objetivo.