Previsiones a la baja para Bruselas

La cascada de revisiones económicas a la baja acaba de perder otro escalón a la espera de que el Gobierno envíe a Bruselas sus previsiones oficiales, tal y como corresponde a la mecánica de las relaciones institucionales entre Madrid y Bruselas. Ha sido Funcas, la prestigiosa Fundación, la que ha ajustado a la baja el PIB del año, con un recorte de tres décimas hasta el 1,9%, bien es verdad que dos de las décimas del recorte anunciado corresponden a la revisión del año 2018 anunciada hace poco por el INE mientras el otro punto adicional se debe a lo acontecido en los últimos meses, en los que se ha dejado notar un debilitamiento claro del consumo interno, posiblemente más inducido por la reacción ante la crisis que se está anunciando que a razones objetivas, como podría ser el menor aumento del empleo,.

La previsión de aumento del PIB a la que ahora se enfrenta el Gobierno estará por lo tanto más en línea con el 2% que con el 2,2% que se había barajado desde la primavera. El impacto de la debilidad económica mundial, las incertidumbres que arroja el desenlace del Brexit y, a la postre, la ausencia de un Gobierno con capacidad para dictar unas medidas económicas que vayan más allá de las típicas promesas electorales con las que estamos asistiendo en estas semanas al deambular de los políticos por las diversas tribunas que utilizan para vender su producto electoral, no están favoreciendo un desenvolvimiento positivo de la economía española.

Esto significa que, si el Gobierno que salga de las nuevas elecciones no cuenta con mayoría absoluta solvente y sólida y con unas expectativas de durabilidad similares a la duración de la legislatura (cuatro años), vamos a entrar en una etapa en la que los problemas económicos van a condicionar el progreso y la estabilidad del país.

Para los dos próximos años, por desgracia, se intuyen frenos en el ajuste presupuestario (es decir, no hay perspectivas favorables a una corrección del déficit público) y en la reducción del nivel de paro, ya que la debilidad en la creación de empleo se está instalando en algunos sectores básicos de la economía, como el sector manufacturero. Este último se ha convertido durante los últimos meses en un elemento de deterioro para el conjunto de la economía, con numerosos expedientes de reducción de empleo, cierres de empresas y escasez de nuevos proyectos industriales.

La fragilidad del sector industrial es, además de un reflejo de la merma de la productividad y competitividad del país, un factor de freno en la balanza comercial, ya que la capacidad exportadora se está viendo seriamente afectada. Hay en estos momentos menos proyectos industriales que en los últimos años y la economía española vive uno de sus momentos más frágiles en cuanto a creatividad de los últimos cuatro o cinco años, con el sector manufacturero en una evolución decreciente que se está mostrando a través de los indicadores sectoriales mes a mes.