Los tres frentes de la economía

El rumbo que va a tomar la economía española en los próximos meses dependerá muy mucho de lo que pueda suceder durante las próximas semanas al  menos en tres frentes: la reacción ante la sentencia del procés catalán, el resultado de las elecciones generales del 10 de noviembre y lo que resulte en la recta final del Brexit. No habrá que esperar, por lo tanto, mucho tiempo para que la economía y los agentes económicos  fijen sus posiciones.

De entrada, los tres asuntos son fuente potencial de inquietud, aunque el resultado de las elecciones generales en España puede ser el que proporcione mayores elementos de tranquilidad. Dependerá del resultado, es decir, de si las urnas proporcionan  una mayoría suficiente como para formar un Gobierno estable con perspectivas de prolongación para la mayor parte o la totalidad de la legislatura. No es fácil, dada la dispersión del voto entre al menos seis o siete formaciones (siete si se incluye alguno de los protagonistas del sector nacionalista), pero no hay que perder la esperanza. La búsqueda de una alianza de algún tipo, aunque sólo sea mediante acuerdos parlamentarios parciales, no es una hipótesis descartable, con la esperanza de que esta alianza logre aunar los esfuerzos para  desarrollar y aplicar un programa económico y social que aporte confianza al amplio sector del centro sociológico del país.

El impacto de un desenlace abrupto del Brexit  es, en todo caso, un riesgo muy real en la medida en la que  genere una situación de inseguridad en el interior de la zona euro.  Un conflicto comercial en el seno de la zona euro sería la peor de las expectativas para la UE en unos momentos en los que la crisis comercial a nivel internacional está   desbaratando algunos de los equilibrios a los que estábamos acostumbrados.

La reciente apertura de un frente de represalias a cuenta del conflicto del Airbus puede resultar bastante dañino para las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Europa. Desde luego, aunque las cifras iniciales que se están  manejando para las exportaciones españoles apenas representan unos 1.000 millones de euros, un conflicto de mayor envergadura afectaría en mucha mayor medida a otras economías líderes de la UE, lo que repercutiría de forma indirecta en España. Sea  cual sea el grado de conflictividad comercial entre los dos bloques, está claro que a España le afectará de forma indirecta e indirecta y siempre de forma negativa.

Desde luego, los instrumentos con los que cuentan los Gobiernos europeos y los bancos centrales para hacer frente a un empeoramiento de la economía no andan sobrados de eficacia potencial. Tampoco los que pueda arbitrar una economía fuertemente endeudada como la española, en la que los recursos financieros para impulsar una estrategia agresiva desde el Gobierno en inversión pública o de aumento del gasto  son bastante limitados.