El turismo sobrevive aunque con grietas

La rutina del turismo está dejando paso este año a un moderado optimismo, una calificación que cabe asignar a algunas variables más de la economía, que no van peor que hace un año, pero que progresan razonablemente, sin excesos. Lo cierto es que el número de visitantes sigue en aumento ahora que ya tenemos los datos de cierre de agosto. Y, lo que es más importante, los gastos que realizaron los turistas extranjeros en el país durante estos ocho primeros meses del año siguen en alza, con aumento del 3,18%, superando la nada desdeñable barrera de los 64.000 millones de euros, una aportación muy considerable para la economía española.

No hay sin embargo un optimismo desbordante en el sector, ya que se han vuelto a ver algunas grietas. La primera de ellas es la que detecta por segundo año consecutivo un número de turistas menor en la suma de julio y agosto al del año anterior. Es decir, la campaña veraniega flojea. La costa española ha cedido algo de terreno frente a los países ribereños tanto de Europa (Grecia) como del norte de Africa (Túnez, Egipto, Turquía,…) por motivaciones que parecen claramente económicas. El turismo español se queda algo caro para algunos turistas de la clase media europea, que optan por destinos más baratos. Alemanes e ingleses encabezan este movimiento, aunque de momento parece tener una dimensión moderada. Solo el dato de los turistas alemanes en agosto, un 10,7% de descenso, parece inspirar cierta preocupación.

La segunda razón de cautela se refiere como es lógico a la quiebra del operador Thomas Cook, cuya caída en desgracia arrastrará a una parte apreciable del turismo en Canarias y en algunas otras zonas del país. Nadie se ha atrevido a cuantificar el impacto de esta crisis empresarial, protagonizada por uno de los grandes transportistas de turistas a España, pero puede enturbiar las cifras del turismo durante los últimos meses de este año y primera parte del siguiente.

El impacto de Thomas Cook será, en todo caso, de ámbito global, ya que otros países con turismo gestionado por grandes operadores van a padecer las consecuencias de este problema con mayor peso que en el caso español, a donde han acudido en los últimos años más turistas con su propio desplazamiento organizado en detrimento de las masas de turistas que mueven estas organizaciones, por lo general los pertenecientes a los sectores de menor poder adquisitivo.

De hecho, una de las razones por las que cabe contemplar el estado actual del turismo español, incluso tras asumir la crisis del operador Cook, con un cierto margen de optimismo es por el hecho de que en contraste con la ligera caída o frenazo del número de visitantes, en cambio los ingresos y el gasto mediop por turista siguen en alza. En agosto, el ingreso total de la actividad turística proporcionó un 2,66% más de recursos económicos a la economía española frente al estancamiento de las entradas de personas.