La Fed, segunda bajada en dos meses

Las insistentes presiones, insólitas en la vida económica de Estados Unidos, del presidente del país sobre la Reserva Federal (el banco central que dirige Jerome Powell), han dado resultado y el organismo monetario ha rebajado este miércoles el tipo de intervención en otro cuarto de punto, adicional a la rebaja decidida a finales de julo pasado. Es decir, dos recortes de tipos en menos de tres meses, lo que no se entiende bien en una economía que está lejos de la alarma y de la depresión. Los nuevos tipos se quedan ahora en la banda comprendida entre el 1,75% y el 2,00%. Hasta ahora estaban, desde el primero de agosto, en la banda comprendida entre el 2,00% y el 2,25%.

Los indicadores económicos de la mayor economía del mundo son sólidos, con pleno empleo, a sus niveles más altos de la historia reciente, con el paro en niveles del 4%, y con la tasa de inflación cerca del objetivo del 2%. El PIB crece por encima del 2%, aunque en el primer trimestre lo hizo en un 3%, pero no hay temores inmediatos de una debilidad que pueda exigir la adopción de medidas expansivas, como las que está echando de menos la Unión Europea.

Las razones por las que el presidente estadounidense está presionando con fuerza desde hace meses en favor de recortes de los tipos de interés en su país radican en la debilidad del dólar y en el deterioro de las relaciones comerciales con el exterior. No pasan, sin embargo, de ser medidas de doble efecto, ya que un dólar algo debilitado no parece en condiciones de exportar hacia Estados Unidos el debilitamiento económico que se está registrando en otras zonas del mundo, como la propia China, además de la Unión Europea.

En todo caso, con su insistencia, el presidente Trump ha logrado que la Reserva Federal interrumpa su tendencia de subidas continuadas de los tipos de interés que había iniciado el banco central americano ante los riesgos de que la economía se desbordara. No había motivaciones suficientes para este endurecimiento de la política monetaria, por lo que la rectificación puesta en marcha no carece de sentido.

El nuevo rumbo de bajadas de tipos deja no obstante al dólar bastante por encima de los tipos de interés de otras economías, como la europea, principal punto de referencia, y dejando a buen recaudo un diferencial razonable con la divisa china, ya que en el trasfondo de gran parte de la filosofía económica del actual presidente se encuentra la necesidad de evitar que la avalancha comercial del país asiático conduzca a deteriorar la posición económica de Estados Unidos, basada históricamente en una hegemonía industrial y un superávit comercial que dan sustento a la posición económica de liderazgo de la que disfruta desde tiempo inmemorial. Bajo esa estrategia posiblemente simplista, Estados Unidos no va a consentir que el dólar experimente un deterioro que amenace su hegemonía económica internacional.