Revisión general en el PIB

Estamos de rebajas en las cifras de la economía española. No son dramáticas, pero rompen un poco el optimismo dominante sin que se sepa bien a qué responden los descensos en los datos de crecimiento económico, si a los incidentes en el ámbito internacional o al marasmo político que vive España, sin Gobierno desde hace ya unos cuantos meses y sin haber cerrado todavía la etapa de negociación para disponer de una mayoría suficiente para la investidura.

Las últimas cifras económicas las ha proporcionado el Instituto Nacional de Estadística (INE), que acaba de hacer su habitual repaso periódico para dar por definitivas las evaluaciones del último año y de los inmediatamente anteriores. A resultas de estas revisiones, España creció el pasado año un poco menos de lo estimado en un principio (el PIB aumentó el 2,4% y no el 2,6% anticipado). De la misma forma, en los años anteriores el crecimiento conjunto en la etapa de recuperación económica ha sido menos acusado, un 13,5% en los cinco años que van desde 2014 al año 2018, incluidos ambos.

En su momento, el crecimiento de este periodo había sido estimado, tomando las cifras de cada año, en un 13,8%, de forma que la economía española ha recuperado vigor con algo menos de intensidad en la reciente etapa alcista. En paralelo, la caída de la producción (PIB) había sido durante los años que duró la crisis (iniciada en el ejercicio de 2009) del 8,9%, aunque en su momento los datos se estimaron más elevados, un 9,2% de descenso acumulado en ese periodo. Dicho de otra forma, durante la larga crisis, tomando en consideración los años de caída y los de recuperación, España cayó algo menos de lo estimado y creció algo más de lo calculado, tres décimas de desviación en cada uno de los dos movimientos.

Para este año, la previsión que acaba de anunciar Funcas, el organismo que agrupa a bastantes instituciones públicas y privadas que formulan periódicamente sus previsiones, está barajando un crecimiento del PIB en 2019 del 2,2% en vez del 2,3% que se había proyectado en la primavera pasada. Es decir, hay una ligera revisión a la baja, que resulta además bastante coincidente entre los diversos organismos públicos y privados, pues todos ellos apuntan al 2,2% como hipótesis más probable. Ello supone consolidar un retroceso adicional respecto al 2,4% que ya se ha dado por definitivo para el año 2018.

Hay un cierto alivio en la composición interna de las cifras, concretamente en lo que atañe a la inversión, que ha sido el pasado año el componente más dinámico del cuadro macroeconómico, ya que las cifras definitivas del INE calculan en un 6,1% el crecimiento global de la inversión el pasado año, bastante por encima del 5,6% que se había estimado durante los meses anteriores. El hecho de que la inversión presente un dinamismo tan acusado es una buena razón para alimentar un razonable optimismo.