El automóvil español sale del bache 

La industria española del motor trata de salir del bache por el que ha atravesado en los dos últimos años, en el curso de los cuales ha perdido un puesto en la clasificación mundial de mayores fabricantes de coches. Brasil nos  ha relegado a la novena posición mundial por una escasa diferencia, ya que la producción española no ha logrado revalidar los 3 millones de vehículos que había alcanzado fugazmente a principios de la década de los años 2000.  Por delante de España hay ya varios fabricantes de los países emergentes, como México, India, Corea del Sur y ahora Brasil.

Pero el panorama está cambiando en los últimos meses. A partir del momento en el que han empezado a reforzarse las exigencias de límites a la emisión de CO2 en algunas zonas, como la Unión Europea, los  planes de producción han comenzado a cambiar ya que las orientaciones del consumo empiezan a ser mucho más exigentes, como se está viendo en el propio mercado español desde hace alrededor de un año.

Las fábricas  españolas, dependientes todas ellas de compañías multinacionales, han anunciado en los últimos meses nuevos modelos de producción de coches, en su mayor parte, como sucede con la industria española del automóvil, destinados a los mercados exteriores. Estos días, en el cónclave anual que se celebra en la ciudad germana de Frankfurt, alguna de las empresas líderes del mercado español, como es el caso de Volkswagen y su filial Seat, han anunciado ambiciosos planes de aumento de la producción en base a los nuevos modelos de tecnología avanzada, básicamente coches con motorización eléctrica.  Ford, la multinacional estadounidense con mayor volumen de producción de coches en España, también ha anunciado importantes avances en su planta de Almusafes, Valencia, en donde más de la mitad de los coches fabricados serán vehículos eléctricos. Otro tanto acaba de anunciar la filial española de Renault.

Las limitaciones a las emisiones están forzando en suma una amplia reorganización del catálogo de modelos que en los próximos meses irán apareciendo en el mercado y sobre los cuales se esperan alcanzar importantes cifras de producción. Seat ya ha anunciado que rebasará la cifra de medio  millón de coches anuales en Barcelona a partir de este año y para los próximos ejercicios en base a la nueva dimensión que facilita la extensión del coche eléctrico.

La buena noticia para la industria española del motor indica que el sector español se encuentra en la vanguardia de la nueva revolución industrial que se está acelerando como consecuencia de las nuevas exigencias de  motorización eléctrica y respeto al medio ambiente con las necesarias limitaciones en la emisión de residuos contaminantes. Hay industrias que no son capaces de soportar los cambios que en algunos momentos de su trayectoria resultan imprescindibles para garantizar su supervivencia. La cantidad de nuevos modelos que las plantas españolas tienen en cartera para iniciar su producción en los próximos meses parece una garantía suficiente para impulsar una nueva etapa brillante para este sector, cuya  participación en la exportación española resulta fundamental para el crecimiento de la economía.