La economía dual

El carácter dual de la economía española se está acentuando en los últimos meses. Por un lado, la demanda exterior flojea hasta el punto de dejar de convertirse en el motor del crecimiento que había sido años atrás, gracias al cual el país había salido hasta hace medio año de la crisis con bastante holgura. Por otro lado, la actividad económica se está sosteniendo gracias a que la demanda interna muestra una apreciable fortaleza, con el consumo privado tirando de la actividad gracias a un aumento de las rentas y del empleo que se trasladan de forma bastante acusada al crecimiento real debido a la debilidad de los aumentos de precios. Un empujón al que está contribuyendo el aumento del empleo en algunos sectores y no solo la mejora de las rentas como consecuencia del aumento de los salarios, entre ellos el Salario Mínimo.

Este jueves hemos conocido el avance del dato de inflación del mes de agosto. Durante este mes, el nivel de precios de consumo ha descendido un 0,1% respecto al mes precedente y ha recortado hasta el 0,3% el aumento en tasa anual frente al 0,5% anual del mes anterior.

Con ello, la tasa de inflación se ha moderado de forma muy sustancial y se encuentra ahora en los niveles más bajos desde septiembre del año 2016. En este tiempo, la tasa de inflación apenas ha estado por encima del 2% anual en media docena de meses. En lo que llevamos de año, incluido el mes de agosto, el crecimiento medio de los precios ronda el 0,9%, una tasa que se compara muy favorablemente con los aumentos de rentas que se han producido en este periodo de tiempo, ya que el aumento salarial medio hasta el pasado mes de julio se situaba en torno al 2,3%. En el caso de los nuevos convenios, el aumento salarial medio este año está siendo del 3,9%.

El margen, por lo tanto, para que los aumentos de poder adquisitivo de las rentas dejen una buena oportunidad para el crecimiento real de la economía es patente. Esta fortaleza del consumo interno es la que está contribuyendo a sustituir a la demanda exterior durante los últimos meses y, por lo tanto, la que está sosteniendo y dotando de estabilidad al crecimiento de la economía.

La debilidad de los sectores que en años anteriores impulsaron el crecimiento económico está resultando, de todas formas, bastante visible. En el sector industrial, las cifras van a peor de forma acelerada. En el sector del automóvil, una actividad cuyo nivel de empleo crecía hace un año a ritmos del 4,5% anual, durante el segundo trimestre de este año, ha destruido el 1,1% del empleo existente hace un año, lo que equivale a unos 2.700 puestos de trabajo. En alguna otra actividad afectada por la crisis económica internacional se están manifestando también recortes del nivel de empleo, como es el caso de los servicios de alojamientos, que están reflejando la mejor pujanza turística de este año.