El frenazo del automóvil

Este año va a ser el tercero consecutivo en el que las fábricas españolas de coches van a registrar un descenso en el número de unidades producidas, siempre por debajo de los 2,7 millones de vehículos. La barrera de los 3 millones de unidades, con la que soñó el sector fugazmente en el año 2007, estuvo a punto de alcanzarse en dicho ejercicio y faltó realmente muy poco.

Pero la crisis económica desatada en aquella fecha provocó un desfondamiento de los mercados europeos, en donde España coloca la mayor parte de los coches fabricados, hasta llegar a situarse en el año 2012 por debajo de los 2 millones de unidades fabricadas en la docena larga de plantas españolas. Desde 2012 hasta el año 2016, en el que se volvió a rozar la cifra de los 3 millones, todo ha ido al alza, antes de iniciar un lento declive durante estos tres últimos años. Ahora, la previsión es de 2,7 millones de coches fabricados este año, en torno a un 4% menos que durante el año anterior.

El despegue futuro del sector depende de varios factores. Uno de ellos, el propio mercado interior, ya que este año el descenso de las matriculaciones está siendo continuado, con caídas un mes sí, el otro también. Es posible que a finales de año las ventas de coches nuevos se queden un 10% por debajo de las del pasado año, lo que apunta hacia menos de 1,3 millones de vehículos nuevos.

Para que la situación cambie de signo sería necesario que se clarificasen las expectativas futuras en cuanto al recorrido que tienen los diversos tipos de vehículos, ya que la irrupción del coche eléctrico y las trabas crecientes que se están poniendo a los vehículos de diesel han provocado un aplazamiento en las tomas de decisiones de compra por parte de los inversores. Se trata de un fenómeno no solo español sino internacional, por lo que no solo afecta a las matriculaciones en España sino a las exportaciones.

La consecuencia se traduce también en un frenazo de las inversiones, ya que todas las plantas españolas tienen en estos momentos planes poco definidos todavía consistentes en cambio de modelos y tipología de vehículos. Da la impresión, por los planes que han anunciado algunas de las compañías presentes en España, que las plantas que tienen en nuestro país van a participar activamente en el lanzamiento de nuevos modelos, ya que España sigue conservando un buen cartel como fabricante de calidad y competitivo a nivel internacional.

De hecho, ya hay al menos seis nuevos modelos que van a empezar a producirse en España durante los dos próximos años, lo que aporta garantías de continuidad y de inversión a un sector tan importante como es el del automóvil, que solo en la industria principal, la de ensamblaje (al margen de la industria de componentes, mucho más importante), da empleo a unos 50.000 trabajadores, aportando notables ingresos por la vía de las exportaciones. A la postre, el sector se encuentra en una fase de transición, con importantes incertidumbres debido a los cambios tecnológicos que se están desarrollando y que van a dibujar un horizonte muy diferente en los próximos años. De momento, esta expectativa de cambio ha contribuido a frenar el crecimiento de la actividad, pero posiblemente el sector salga fortalecido y con mayor peso en la economía española.