Los bonos americanos y la guerra de Trump

|

Los ataques de Donald Trump a la Reserva Federal de su país por la forma en la que está conduciendo la política monetaria no son solamente una desconsideración institucional hacia al status de independencia del banco central estadounidense, asunto consagrado por la Constitución y por las sucesivas reformas legales, además de por las normas y costumbres que se vienen repitiendo desde hace muchas décadas.

Hay algo más, quizás fruto del escaso conocimiento que tiene el personaje de los engranajes de la economía. Como no se puede ignorar, tampoco, el hecho de que los intereses electorales del candidato Trump de cara a las elecciones de finales del año 2020 se concilian con una economía en expansión, lo que a su vez puede verse seriamente facilitado por bajos tipos de interés. De ahí los reproches de TrUmp a Jerome Power, el jefe de la Fed, para que baje los tipos de forma agresiva, desde luego más que el 0,25% de hace unos días, que al Gobierno americano le ha parecido demasiado poco.

Una de las variables que tiene mucho que ver con la agresiva actitud de Trump es la enorme deuda que tiene Estados Unidos con China. Lo realmente llamativo es la agresividad del titular de la Casa Blanca con su principal financiador (más de 1,2 billones de dólares), ya que el déficit estadounidense ha acelerado su ritmo de crecimiento en estos dos años en los que el magnate inmobiliario dirige las riendas del país.

La deuda pública ha llegado a superar los 22 billones de dólares por lo que ya supera el tamaño de la economía estadounidense y se estima que no bajará de los 20 billones de dólares en los próximos años, aunque Trump había asegurado que llevaría el déficit a cero en ocho años, es decir, los años en los que espera permanecer como inquilino de la Casa Blanca. Nada parece indicar que esta etapa será positiva para el equilibrio fiscal en la mayor economía del mundo, que ostenta con diferencia la condición de economía más endeudada del planeta en cifras absolutas, por encima del 100% del PIB.

Qué relación existe la beligerancia de Trump y su relación financiera con el gigante asiático no resulta fácil de entender. En teoría, China podría lanzarse a vender bonos americanos para poner en dificultades a la economía estadounidense, aunque cada vez que lo haga será a costa de sus intereses, ya que ni le conviene que los bonos americanos sean más baratos ni la viene bien una depreciación del dólar ya que ello produciría un efecto negativo en sus exportaciones al mundo y a Estados Unidos en particular. Un dólar más barato encarecería la divisa china, que es justamente lo que en estos momentos trata de impulsar Pekín para eludir los mayores aranceles.

El galimatías de los tipos de interés, el volumen de la deuda, el elevado nivel de bonos americanos en manos chinas, la batalla comercial y otras muchas variables en presencia hacen de la actual guerra de Trump un auténtico laberinto que solo mediante la vía de la negociación y el respeto a las normas puede encontrar una salida provechosa para todos.