Los bancos tiñen de pesimismo a la Bolsa

Los bancos atraviesan en Bolsa uno de sus peores momentos de los últimos años. La mitad de los ocho valores más castigados del Ibex 35 en lo que va de año son entidades financieras, en especial bancos de perfil medio y pequeño, ya que los grandes bancos, más diversificados internacionalmente, como es el caso del Santander o de BBVA, están capeando algo mejor la temporada.

El problema de la banca es, por lo tanto, más propio del entorno doméstico que de las cuestiones de ámbito global o europeo que se están ventilando en torno al sector financiero. El castigo a los bancos medios y pequeños puede tener su origen, en parte, en el problema de dimensión que reduce las posibilidades de algunas entidades de adaptarse al actual entorno económico y financiero, con bajos tipos de interés que repercuten más en la banca comercial minorista, altas exigencias de eficacia en el manejo de los costes o poca preparación para los desafíos tecnológicos que se le presentan a los bancos en el inmediato futuro. En todo caso, una respuesta que el mercado aceptaría de forma positiva en estos momentos vendría de la mano de una aceleración en la concentración del sector.

El pesimismo sobre el estado del negocio financiero y bancario tiene que ver también, indudablemente, con cuestiones de ámbito global, no sólo doméstico o de países y mercados concretos. Estamos desde hace unas cuantas semanas bajo la probable modificación de las reglas de juego en el ámbito monetario.

La necesidad de insuflar estímulos a la actividad económica pasa por actuaciones más agresivas de los bancos centrales en la orientación de los tipos de interés a la baja. La Reserva Federal de Estados Unidos ya tiene preparado el probable paso en esa dirección, hasta el punto de que se barajan recortes de tipos de hasta medio punto, cuando las primeras estimaciones apuntaban a un cuarto de punto. El Banco Central Europeo (BCE) analiza este jueves las posibles medidas de índice monetario que podría adoptar a partir quizás del mes de septiembre, entre las cuales no se descarta un recorte del tipo de interés, aunque en este caso lógicamente habría que suponer que la rebaja tuviera carácter simbólico, quizás 0,10%, lo que nos llevaría por primera vez a tipos negativos. Las medidas monetarias que sí podría contemplar el BCE en los próximos días se orientarían a reimplantar el programa de compra de activos para insuflar liquidez el sistema.

Los resultados de los bancos correspondientes al primer trimestre del año los conoceremos en los próximos días y serán una buena base para saber hasta qué punto el sector está encajando una crisis de cierta intensidad o de lo que se trata es de un clima de expectativas en el que los analistas y expertos lo que están anticipando es una etapa de mayores dificultades. Quizás las dos cosas al mismo tiempo, es decir, los malos resultados van a continuar porque no hay motivos para esperar un cambio de rumbo en el sector ni en los parámetros que regulan su actividad.

Lo cierto es que los informes que han dado a conocer sobre los bancos las principales casas de análisis bursátil y financiero desde hace dos o tres meses no han hecho más que incidir en diagnósticos pesimistas que la Bolsa está recogiendo de forma bastante puntual.