España necesita un Gobierno simétrico con Europa 

Es de esperar que España tenga al término de esta semana nuevo Gobierno. No está clara cuál será su composición ni cuáles sus orientaciones programáticas. Hasta el último momento no sabremos si el PSOE opta finalmente por una alianza decididamente de izquierdas. Ni qué decir tiene que la inquietud y la incertidumbre en medios económicos son grandes, así que hasta el jueves (fecha posible para la elección de Sánchez en segunda vuelta, por mayoría simple) no saldremos de dudas.

La presencia de  representantes de Podemos en el Gobierno es motivo de preocupación variable, aunque matizable. Esta presencia dependerá de las carteras que  tengan en sus manos los representantes del partido radical, ya que se ha hablado de hipótesis diversas, desde las más comprensibles de presencia en  las áreas de tipo social (Trabajo, Seguridad Social, Vivienda,…) hasta las menos fáciles de entender, como sería la cartera de Hacienda.

En todo caso, las resoluciones del Gobierno son colectivas  y no lógico suponer que la gestión de alguna de estas áreas vaya a quedar plenamente en manos de un partido que en principio  tiene importantes diferencias con la línea dominante en el PSOE. Siempre queda, como es lógico, la posibilidad de un Gobierno inestable que no sea capaz de sacar adelante algunos asuntos de índole polémica.

Eso llevaría a otro escenario, que no es necesariamente mejor, el de una crisis de Gobierno más o menos temprana que desemboque en nuevas elecciones. Ese escenario podría evitarse si se replantea el escenario de alianzas que no ha dado resultado en estas últimas semanas, es decir, una alianza socialista como los partidos de perfil conservador, dejando de lado la alianza con Podemos.

Habría que mirar, en todo caso,  con cierto interés lo que está sucediendo en Europa. La primera valoración  es la que se debería extraer de los recientes resultados electorales y políticos (formación de la Comisión Europea) en la zona euro. Cabe preguntarse por qué motivos España  se va a meter en un experimento como el de una alianza entre socialistas y populistas radicales de izquierdas cuando en Europa, con una estructura parlamentaria similar, ha triunfado una alianza entre conservadores, socialistas y liberales,  con la resultante de un Gobierno (Comisión Europea) en donde ha tomado las riendas la corriente más votada (es decir, la conservadora).

En España se podría estudiar una  fórmula similar aunque en nuestro caso el partido más votado haya sido el socialista, pero en donde la suma de las tres fuerzas mencionadas es claramente la  que proporciona un predominio político de carácter centrista y moderado. Al fin y al cabo, cabe preguntarse si un Gobierno español con presencia de ministros de perfil claramente izquierdista, sobre todo en áreas de carácter potencialmente conflictivo,  va a entenderse con fluidez con una Comisión Europea de perfil claramente distinto. La falta de simetría entre España y la Unión Europea podría ser por ello fuente de problemas para nuestro país y, en especial, para la gestión de la economía.