Emilio Ybarra, en la historia de BBVA

La Historia de la banca española no ha hecho justicia con algunos personajes que han entregado su buen hacer al sector durante los últimos años. El caso de Emilio Ybarra y Churruca, fallecido este miércoles a los 82 años de edad, puede ser uno de los más significativos si no el que más, junto con Emilio Botín, padre e hijo, líderes del Santander. Con su desaparición, el sector bancario español se queda prácticamente sin representantes que puedan contar en primera persona los muchos avatares que ha vivido la banca española desde los años 70 del siglo pasado hasta nuestros días.

Emilio Ybarra no tuvo una salida triunfal del banco que copresidía junto con Francisco González. Su desalojo de la presidencia de la entidad se vio envuelto en maniobras políticas poco transparentes y mucho menos explicadas. La intervención del entonces gobernador del Banco de España, Jaime Caruana, persona estrechamente ligada a Rodrigo Rato, vicepresidente del Gobierno con Aznar, fue decisiva para forzar la dimisión de Emilio Ybarra a mediados del mes de diciembre del año 2001 como consecuencia de un asunto relacionado con la existencia de unas cuentas ocultas en un paraíso fiscal, Jersey, por importe de unos 20 millones de dólares, con las que el equipo directivo del antiguo BBVA, tras la fusión con Argentaria, remuneraba presuntamente a los principales directivos de la entidad para igualar salarios con los procedentes de Argentaria.

Ybarra fue procesado por aquel asunto que le costó el cargo y una posterior condena que finalmente fue anulada por improcedente por el Tribunal Supremo, tras declarar la inexistencia del delito de apropiación indebida y que la misma no había generado deterioro patrimonial a la entidad financiera. Aquel asunto sirvió, en todo caso, para que la cúpula directiva del antiguo BBV fuera desalojada de la entidad, por lo que el banco quedó bajo la presidencia única de Francisco González. Pasados los años, Jaime Caruana ha vuelto a aparecer en escena, esta vez como consejero (desde junio del pasado año) del banco, lo que no fue bien acogido por algunos sectores de la entidad.

El banquero ahora fallecido ha sido, en todo caso, el artífice principal, junto con Pedro Luis Uriarte, del importante salto adelante que experimentó BBVA tras la fusión del Vizcaya y el Bilbao en enero del año 1988. Previamente, el Bilbao había sido pilotado por José Angel Sánchez Asiaín, un profesional ajeno a las familias tradicionales de Neguri, quien logró mantener al Bilbao al margen de la ofensiva absorbente desencadenada en aquellos años por el Banesto que acababa de controlar Mario Conde. Al final, el Bilbao se fusionó con el Vizcaya para formar el BBV que acabó presidiendo Emilio Ybarra a partir del año 1990, tras la desaparición de Pedro Toledo, otro de los grandes banqueros de aquellos años turbulentos n la economía y en el sector financiero.

El gran salto adelante del nuevo banco llegó en julio del año 2000 cuando la entidad ya fusionada, BBVA, decide adquirir el control mayoritario del grupo mexicano Bancomer, una operación que contó con algunas reticencias dentro del grupo español pero que finalmente salió adelante, convirtiendo a BBVA en el mayor banco mexicano y español. Desde aquel ejercicio, más de una tercera parte de los activos y de los beneficios de BBVA proceden de sus actividades mexicanas, la operación exterior más exitosa en la historia de la banca española. Emilio Ybarra fue el artífice principal de aquellos cimientos, aunque con posterioridad el banco ha seguido otros rumbos. Ybarra no ha sobrevivido para conocer el desenlace de los actuales quebrantos, aunque le ha faltado poco tiempo.