El Ecofin mete  prisa

El Ecofin ha vuelto a reiterar a España el incumplimiento de los objetivos de déficit, tanto para este año como para el de 2020. El Consejo de ministros europeo acaba de pedirle al Gobierno español un ajuste de unos 7.800 millones de euros para el año que viene. España está ya fuera del grado elevado de incumplimiento presupuestario, ya que ha quedado atrás el  déficit del 3%. Para este  año se calcula  un 2,3% de déficit sobre PIB aunque el Gobierno sigue sin modificar de forma oficial el 2,0% que se viene manejando en los últimos meses.

La corrección del déficit público español  podría considerarse a estas alturas un tema menor, ya que ha quedado atrás aquellas fatídica barrera del 3% en la que las autoridades comunitarias tenían  capacidad para intervenir directamente  nuestras cuentas.  El país ha salido ya de la enfermería, y por decirlo de alguna forma ha pasado a planta, pero las cosas deberían haberse hecho bastante mejor.

Estamos por fortuna en una nueva etapa, pero que resulta insuficiente  dado que la vulnerabilidad de la economía se mantiene elevada por dos motivos. El primero porque la elevada Deuda  Pública (en torno al 98% del PIB)  tiene un coste muy elevado y en momentos de tensiones financieras, cuando los tipos de interés abandonan su actual estado de benevolencia,  la Deuda  puede dispararse de nuevo porque el  gasto público se dispara con los tipos de interés.

La segunda razón que mueve a preocupación es el hecho de que España no sea capaz de generar más ingresos de los que gasta el sector público  tras cuatro años con crecimiento del PIB cercano e incluso superior al 3% en  algunos momentos puntuales.

De poco le está sirviendo a la economía española ser la economía que más crece entre las grandes de la UE si no está sacando réditos suficientes de ello.  A pesar de esta excelente tasa de crecimiento económico, el Ecofin sigue otorgándonos una especie de certificado de enfermo incurable y con males de larga duración. Este calificativo es el que se deriva  de los objetivos que se le están señalando al país para que reduzca su  déficit público estructural y recorte nada menos que 7.800 millones de euros de desequilibrio fiscal para el año próximo, el de 2020. Es una cantidad ciertamente importante y que tendrá que salir de la doble función tributaria, tanto de los ingresos como de la atemperación de los gastos, allí en donde estas dos funciones se puedan aplicar sin deterioro serio para el conjunto de la economía.

Lo  malo de todo este programa es que España sigue sin contar con un Gobierno estable, con un Ejecutivo capaz de sacar adelante un Presupuesto  respaldado por la mayoría absoluta de la Cámara.  Tal y como están las cosas, el Presupuesto de ejercicio completo que puede tener el país no llegará hasta el año 2020 en el mejor de los casos, después de varios ejercicios consecutivos de  aplazamientos y de Presupuestos remendados de Gobiernos anteriores.