La Deuda española se abarata

Parece como si los mercados estuvieran celebrando la designación de alguien que no fuera el ultra ortodoxo Jens Weidmann para presidir el Banco Central Europeo (BCE). Este jueves era día de subastas en el mundo de la Deuda Pública europea y en España se han dejado notar con fuerza los nuevos aires que parece van a dominar la escena monetaria de la zona euro marcados por el continuismo. El proceso de rebajas de tipos de interés en la colocación de títulos públicos no solo se ha mantenido sino incluso se ha acelerado.

La reciente elección de la francesa Christine Lagarde para tomar el relevo de Mario Draghi causó auténtica sorpresa en un primer momento ya que el candidato que tenía la mayor parte de las papeletas era el presidente del Bundesbank, Weidmann, quien de todas formas acaba de renovar su mandato de 8 años (desde mayo) al frente de la entidad. Una renovación que de todas formas no le habría impedido acceder a la máxima jefatura del BCE llegado el momento.

A la hora de la verdad, la elección para dirigir el BCE es el resultado de un reparto de cargos entre alemanes y franceses, que han asumido como es habitual las dos principales funciones de gestión de la Unión Europea. Por un lado, la política, con la Comisión Europea en manos de Alemania, por el otro la económica, en donde Francia se ha tomado la principal tarea de mando con la todavía máxima responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI), Lagarde.

Posiblemente esta elección, por un lado, y el descarte de Weidmann para dirigir el BCE, por el otro, tengan consecuencias importantes sobre la gestión monetaria de la zona euro en los próximos meses. Con Weidmann al frente del BCE se daba por supuesto un endurecimiento de las políticas presupuestarias y fiscales de la zona euro al hacer valer su influencia desde la presidencia del BCE. La sensibilidad económica global de Lagarde puede implicar otro tipo de estrategias monetarias para la zona euro y así lo empiezan a valorar los mercados y los medios económicos.

En la múltiple subasta de títulos de Deuda Pública a medio y largo plazo de este jueves, los tipos de interés (es decir, el coste que han de pagar las arcas públicas) han vuelto a reflejar caídas vertiginosas. Hasta las Obligaciones a 7 años de vencimiento se han colocado a tipos de interés negativo, algo nunca visto en el mercado español de títulos públicos y que está extendiéndose en buena parte de los países de la zona euro.

Se estima que el volumen de títulos públicos en circulación emitidos por los países desarrollados en los últimos meses con tipos de interés negativos representa ya en torno al 40% de la Deuda Pública en circulación. En España, el porcentaje de títulos con interés negativo está todavía por debajo de estas cotas pero se está acercando y con ello se está abaratando considerablemente el coste de la Deuda Pública en circulación. Es un arma de doble filo porque de este modo el incentivo para reducir el endeudamiento del Estado se está reduciendo, lo que resulta preocupante desde luego para los “halcones” de la política monetaria pero también para numerosos analistas y expertos.