Por qué en España no baja más el paro

Hace unas semanas, el presidente de Indra, Fernando Abril-Martorell, se quejaba en público de que en su empresa había unos 800 puestos de trabajo para los que no encontraba fácil cobertura. Sencillamente no se encontraban trabajadores con la capacitación adecuada. Indra es una empresa de alto contenido tecnológico, de forma que sus demandas de empleo son de calificación alta o muy alta. Por desgracia, esta queja de falta de personal capacitado para las tareas de la nueva economía, está bastante extendida entre empresas españolas, sobre todo cuando se trata de empresas que tienen que desarrollar parte de su trabajo en mercados internacionales.

Pero las Universidades españolas, en donde los puestos de estudiantes volcados en las disciplinas politécnicas está disminuyendo, no hay una cantera suficientemente dotada para cubrir las necesidades de las empresas españolas y por supuesto extranjeras que desean ampliar sus actividades en España.

La explicación de este desajuste, en un país en donde las tasas de paro son espectaculares y las más altas de Europa, puede radicar en la mala orientación de la enseñanza o en la escasa preocupación que tienen los padres o los educadores en general a la hora de dar buenos consejos a sus jóvenes hijos y estudiantes para encaminarles hacia aquellas ocupaciones que cuentan con mayor demanda. A la vista de los resultados, hay un fallo doble en el sistema educativo y en la cultura familiar.

Pero no es este el único motivo que provoca este desajuste. En realidad, la tecnología y las disciplinas en las que esta juega un papel especial y creciente han aumentado de forma exponencial en los últimos años, hasta el punto de que se trata de necesidades de tipo transversal.

La queja de las empresas tecnológicas lamentando la falta de efectivos humanos con adecuados conocimientos de las nuevas tecnologías se puede hacer extensiva en la actualidad a todas las empresas en la medida en que la tecnología se ha convertido en una herramienta de empleo general. Profesionales con buenos e incluso altos conocimientos tecnológicos son requeridos hoy en todos los sectores de la actividad económica, tanto en el sector industrial como en el de los servicios.

Por ejemplo, un caso típico es el de la banca, en donde más de un tercio de los trabajadores incorporados al sector en los últimos años (porcentaje que va en aumento conforme transcurre el tiempo) son reclutados con preferencia por su capacidad tecnológica. La creación de empleo en otros muchos sectores, quizás la mayoría, tiene una dependencia cada vez mayor de las nuevas tecnologías. Sin un mínimo conocimiento de las nuevas tecnologías hoy es imposible encontrar empleo. El nivel de paro en el país se está reduciendo, pero a un ritmo insuficiente y desde luego dejando grandes lagunas de empresas y sectores que afrontan grandes dificultades de crecimiento por la ausencia de personal suficientemente preparado.

La gran reforma educativa, esa que nunca se ha hecho en España a pesar de que somos el país occidental con mayor número de reformas educativas puestas en práctica en los últimos años, sigue pendiente y tendría que convertirse en un auténtico asunto de Estado.