Mantener el récord turístico

A punto de arrancar el mes de julio, los empresarios del sector turístico multiplican sus puntos de observación para tratar de adivinar si este va a ser un año de nuevos récords para el sector o, por el contrario, va a marcar el inicio de un cierto estancamiento. Uno de los motivos del nerviosismo que embarga a algunos es el hecho de que las reservas no están a la altura de lo que se esperaba e incluso van por debajo del año anterior, cuestión que algunos contradicen al señalar que las modernas tecnologías y el uso intensivo de Internet permite ahora retrasar el momento de la toma de decisiones sobre el inicio de las vacaciones.

Sea válida o no esta apreciación, lo que dicen las cifras ya conocidas sobre la nueva temporada turística no es ni mucho menos motivo para el pesimismo. En los cuatro primeros meses del año, las entradas de extranjeros han aumentado entre un 3% y un 4% mientras los ingresos turísticos (contabilizando los cuatro primeros meses del año) llevan un aumento del orden del 5% sobre el mismo periodo del año anterior. No es para quejarse.

Una de las reacciones que ha ejecutado el sector turístico en estos primeros meses del año, sobre todo en algunos destinos de los más afectados (aquellos a los que acuden más los turistas alemanes), ha sido el ajuste de los precios a la baja. Los empresarios del sector han detectado un aumento de la competencia sobre todo de Turquía y, en menor medida, de otros países como Croacia, Túnez o Egipto. Estos países están aumentando con bastante fuerza, sobre todo Turquía, en donde existe una oferta de grandes dimensiones y, por lo tanto, con capacidad para hacer la competencia al país del turismo de masas por excelencia, es decir, España.

Pero las rebajas de precios no parecen estar siendo la solución, aunque tampoco han sido muy consistentes ni extendidas. Una estrategia orientada a retener visitantes extranjeros de los que llegan mediante paquetes de precios cerrados a través de las grandes agencias internacionales no parece que vaya a ser la solución entre otras cosas porque exigiría recortes de precios muy agresivos, del orden del 30% o hasta del 50%. Y esta sensación parece bastante extendida entre los empresarios del sector.

Lejos de recortar los precios, un amplio sector de la industria hotelera española ha destinado importantes sumas de dinero a mejorar sus instalaciones y su oferta en estos últimos años. Retener al turista extranjero no tanto por precios como por calidad de la oferta. Esa es consigna que predomina en estos momentos en el sector turístico español, que ha realizado en los últimos años unas inversiones cuya cuantía supera con creces la realizada años atrás.

La capacidad de atracción de los turistas extranjeros, que ya rozaron los 83 millones de visitantes durante el pasado año, depende de explotar al máximo las diferencias que ofrece España en relación con los países teóricamente competidores (básicamente en precios), es decir, una mejora de la calidad y de la diversidad de la oferta, terrenos en los que el sector turístico español ha realizado importantes avances en los últimos seis años de subida permanente.