La carrera de los tipos y las divisas

Estamos en plena carrera por ver quién baja antes y más los tipos de interés. La Reserva Federal estadounidense mantiene este miércoles y el jueves su reunión mensual para analizar la situación económica y monetaria y a estas alturas ya nadie especula sobre la fecha en la que la Fed subirá de nuevo los tipos de interés, sino la fecha y la cuantía de su próximo movimiento, pero a la baja. Hay mayoría de apuestas en favor de un anuncio próximo de bajada aunque las expectativas de la fecha en que lo haga se centran más en julio que en este mes de junio.

Coincidiendo con la reunión de la Fed estadunidense, estos días se ven las caras en Portugal los banqueros centrales europeos y algunos invitados ilustres, tanto de los propios bancos centrales como de otros estamentos económicos. La primera declaración de este Foro de banqueros, que se celebra en la portuguesa localidad de Sintra desde este martes, ha corrido a cargo de Mario Draghi, que inicia con esta conferencia su fase de retirada del cargo, que se clausura cuando se cumplen ocho años de mandato al frente de la entidad, este otoño. El último día de octubre habrá cambio de titular al frente del BCE.

Draghi quiere despedirse dejando buen sabor de boca de manera que ha prometido hacer lo que sea necesario para estimular la economía europea en caso de que sea menester. No quedan muchos instrumentos monetarios, al menos en lo que se refiere a los tipos de interés, para dar cumplimiento a nuevos estímulos, pero algo se puede hacer con la gestión de la liquidez, de forma que se lancen nuevas oleadas de dinero como las que se llevaron a cabo hasta hace dos años y que sirvieron para consolidar la salida de la crisis.

De ahí a bajar tipos media posiblemente un abismo. Esa posibilidad solo está al alcance de la Reserva Federal, que tiene los tipos por encima del 2,25% y por lo tanto puede hacer algo por afrontar los riesgos de debilidad en la mayor economía del mundo. La rivalidad en las bajadas de tipos y en las medidas de estímulo monetario puede, en todo caso, generar una competencia en los mercados de divisas, algo de lo que ya se ha anticipado a avisar el siempre alarmista Trump, acusando a Draghi este mismo martes de favorecer la competencia comercial al presionar la cotización del euro frente al dólar a la baja.

En todo caso, el aplazamiento de cualquier subida de tipos en la zona euro, como ha insistido Draghi este mismo martes, es el escenario más probable para los doce próximos meses, a no ser que su sucesor en el cargo cambie de parecer allá por el próximo mes de noviembre de este mismo año. Se trata de un escenario que a los bancos no les gusta en absoluto porque reduce la capacidad de obtener márgenes más sustanciosos en su negocio, que ya de por sí está sometido a bastantes presiones. Los bancos han reaccionado mal este martes a las nuevas proyecciones del BCE de prolongar la fase bajista de tipos, aunque en las últimas semanas algunos bancos centrales europeos han lanzado argumentos que ponen en solfa este hipotético perjuicio, ya que los tipos bajos también han contribuido a mejorar las cuentas de resultados del sector financiero, al contribuir a una disminución de la tasa de morosidad. Hay, en todo caso, opiniones para todos los gustos pero de momento, los tipos bajo no parecen ser el mejor caldo de cultivo para que la banca prospere.