Nuevo rumbo en los bancos centrales

Otra vez acaparan los bancos centrales la atención de los mercados y de los medios económicos ya que esta semana hay reunión mensual de la Reserva Federal estadounidense y reunión anual del Banco Central Europeo en Sintra, Portugal, foro este último que coincide con la despedida próxima de Mario Draghi como titular del BCE y con el 20 aniversario de vida de la moneda única, lo que ha servido para hacer algún balance sobre los beneficios y las frustraciones del euro.

Un informe elaborado por economistas de prestigio acaba de dictaminar que la moneda única ha sido una buena oportunidad para dotar de mayor cohesión a las economías de la zona euro, aunque no oculta sus frustraciones en alguna de las vertientes de este balance, como cuando se trata de emitir un juicio poco favorable al grado de cohesión social, cuestión en la que queda mucho por hacer y en la que habrá que profundizar durante los próximos años, sobre todo mediante el impulso de algunas de las políticas comunes de la zona euro que se han quedado rezagadas. La reciente discusión sobre el Presupuesto comunitario ha puesto de relieve el camino que queda por recorrer para lograr esa mayor cohesión económica y social en Europa.

La mirada estos días está puesta, sin embargo, en las decisiones que puedan adoptar los bancos centrales de ambos lados del Atlántico en el inmediato futuro, sobre todo la Reserva Federal esta misma semana. El ambiente está bastante caldeado en favor de una posible bajada de tipos de interés por parte de la Fed de cara a las próximas semanas, quizás a mediados de julio.

Sería la primera reducción de las tasas de interés después de nueve subidas consecutivas desde finales del año 2015, cuando empezó a sortearse la crisis iniciada en el año 2008. La Fed subió sus tipos de interés en cada uno de los tres últimos años, aunque con diferente intensidad. El año pasado lo hizo cuatro veces y anunció, tras el relevo al frente de la institución, que este año de 2019 habría alguna subida más, aunque con un ritmo más moderado. Desde el 2,25%/2,50% actual, los tipos parece que ya han tocado, sin embargo, su cota más alta en la fase económica actual.

Los motivos para que la Reserva Federal empiece a bajar tipos radican en los riesgos que pueden derivarse de la guerra comercial actual y sobre todo del impacto negativo en el crecimiento económico, aunque Estados Unidos vive en estos momentos su etapa de crecimiento continuado más dilatada desde hace bastantes años y en principio no parecen existir riesgos apreciable de desaceleración económica.

El presidente norteamericano viene presionando desde hace ya varios meses en la necesidad de darle a la política monetaria del país una mayor inclinación expansiva. El máximo responsable de la Fed, Jerome Powell, ha tratado de distanciarse de las insistentes provocaciones de Trump, que quiere relanzar la economía a toda costa. Powell se ha resistido con mayor o menor éxito pero al final ha tenido que poner freno a las subidas de tipos (la última es de diciembre pasado) y ahora puede dar un segundo paso, recortando las tasas de interés. El Banco Central Europeo también ha mostrado su escasa apetencia por las subidas de tipos, aunque en la zona euro el ambiente no parece estar disponible para nuevos recortes de tipos, al menos hasta bien entrado el año próximo.