La oportunidad de los bajos tipos de la Deuda

En unas pocas semanas, el tipo de interés de los bonos españoles a 10 años en el mercado secundario se ha visto recortado a la mitad. Este viernes se situó en torno al 0,50%. Es un máximo (o, por decirlo más propiamente, un mínimo)  histórico. Es tal la demanda de títulos españoles de Deuda Pública que la rentabilidad efectiva (o sea, el coste para el Estado) ha descendido hasta niveles insospechados.

Hay que recordar que el bono español a 10 años ofrecía una rentabilidad m superior al 7,5% allá por el mes de julio del año 2012, es decir, hace  siete años. Los inversores se conforman hoy con recibir una rentabilidad del 0,5%, una de las más bajas de la zona euro, lo que subraya la confianza del dinero  inversor en la Deuda Pública emitida por España, aunque el movimiento de los tipos a la baja está siendo bastante extendido.

En el caso de los bonos alemanes al mismo plazo, la rentabilidad está en números rojos, en -0,25%.  Es decir, los inversores pagan por tener en su cartera bonos alemanes porque representan la máxima garantía de seguridad. Claro que también en el caso de la Deuda Pública española, los tipos de los títulos públicos están en negativo por debajo del plazo de 5 años. Nunca se habían visto situaciones de este calibre.

Esta peculiar situación muestra la  enorme desconfianza que existe en los mercados a la hora de colocar el dinero, adoptando refugios que tienen una clara identificación con el sector público ante la desconfianza que genera todo lo demás. El hecho de que los bancos centrales estén desarrollando una estrategia de  inundación de liquidez y de tipos de interés bajos con el objeto de impedir que la actividad económica se sea negativamente perturbada es parte fundamental de este retroceso de los tipos de interés.

Pero en algunas circunstancias cabría preguntarse si estas rentabilidades tan bajas e incluso negativas no van a tener efectos adversos para el endeudamiento de algunas economías. El caso español es particularmente interesante y cabría señalar que incluso preocupante.

España es uno de los países de la Unión Europea que cuenta con un nivelo de  endeudamiento público más elevada, en proporción al PIB y también en términos  absolutos. España tenía una Deuda Pública del orden del 35% en el año 2007, que subió rápidamente hasta el año 2014 cuando rebasó  por poco el 100% del PIB. Desde entonces se ha mantenido estable o ligeramente a la baja.