La deuda de las familias

El principal motor de la economía española en los últimos dos años ha sido el consumo privado. Pero este empujón ha mostrado cierta debilidad durante el pasado año a pesar de que las familias siguen tirando de sus ahorros para mantener un cierto nivel de vida. Este recorte de la tasa de ahorro ha provocado su caída hasta zona de mínimos históricos, por debajo del 5% de la renta bruta disponible.

El debilitamiento de la renta puede pasar factura al potencial de crecimiento de la economía en los próximos meses, ya que la crisis del principal motor de crecimiento de la actividad constituye una amenaza para la continuidad del aumento del consumo. Este martes, el Banco de España ha dado a conocer algunas cifras sobre la evolución reciente de las cuentas de las familias españolas y entre sus principales apreciaciones destaca el hecho de que las familias han recibido financiación bancaria positiva por primera vez desde el año 2011, lo que ha contribuido a mantener el ritmo de la economía si bien el propio banco ya advertía hace unas semanas que esta tendencia podría encerrar problemas a medio plazo en la hipótesis de un aumento de los tipos de interés.

De todas formas, el proceso de rebaja de la deuda de las familias sigue su curso y se ha recortado ya hasta el 58% de la renta disponible familiar el pasado año. Lejos quedan porcentajes del entorno del 85% alcanzados poco después del inicio de la última crisis, allá por el año 2010, cuando la deuda familiar había alcanzado nada menos que el 85% de la renta disponible. Ahora, los hogares han empezado a utilizar dinero prestado para financiar sus gastos de consumo o de otro tipo, que se suman a la amortización de deuda hipotecaria, que sigue su proceso. Hacía unos ocho años que el crédito a las familias no alcanzaba los niveles del año pasado, lo que coincide además con una utilización del ahorro de forma intensiva para forzar la maquinaria del gasto privado.

La nueva orientación de las finanzas familiares puede derivar en un aumento de la vulnerabilidad de su posición financiera, sobre todo porque el patrimonio financiero de las familias españolas se encuentra en una posición de alta vulnerabilidad a los movimientos de los tipos de interés. Los depósitos bancarios son el principal componente del patrimonio financiero, seguidos a bastante distancia por las tenencias de acciones y las inversiones en fondos de inversión o en seguros. Un vendaval de tipos de interés en alza podría desarbolar este edificio construido con bases bastante endebles.

El año pasado, con los tipos de interés en mínimos, ya se produjeron algunas señales de alarma como consecuencia de los altibajos que afectaron a los mercados financieros, sobre todo en la segunda mitad del año, cuando las Bolsas registraron importantes retrocesos. La conjunción de tipos de interés nulos o en negativo junto a unos mercados bursátiles en baja causó serios quebraderos de cabeza a muchas familias. De hecho, en el año 2018 la riqueza financiera neta de las familias disminuyó de forma apreciable por primera vez en casi un decenio, lo que podría haber afectado de lleno a la confianza de los agentes económicos. Por fortuna, este año no se han repetido aquellas circunstancias.