Aprobado y suspenso en el euro

Italia y España se han convertido en la cara y cruz del euro con el paso de los últimos meses. Estos días, la Comisión Europea tiene ya sobre la mesa la propuesta de sacar a España del denominado procedimiento de déficit excesivo, es decir, el mecanismo comunitario que aprieta las tuercas a los países cuyo déficit público anual supera el 3% del PIB, mientras estudia plantear medidas más o menos severas (dependerá del juego de fuerzas políticas y de algunos compromisos de última hora) para encarrilar la situación presupuestaria y económica de Italia, que se ha convertido claramente en el enfermo económico de la zona euro. Italia parece encaminarse hacia un déficit del 3,5% del PIB, lo que rompería muchos esquemas en el funcionamiento actual de la Unión Europea.

Si el euro se encuentra en estos momentos aquejado por serios problemas de credibilidad, la suma entre el escollo del Brexit y una declaración de crisis oficial en Italia tendría consecuencias muy severas para la moneda única y para la economía de la Eurozona en conjunto.

La gestión económica en Italia ha sido objeto de preocupación creciente en los altos mandos de Bruselas. Los mercados financieros y monetarios están reflejando este estado de ánimo. La prima de riesgo entre Italia y Alemania, que es una medición generalmente admitida como bastante fiable como reflejo de la realidad, se encuentra este año rozando los 300 puntos básicos. Llegó a estar en torno a los 500 puntos básicos a finales del año 2012 y primera marte del año 2013, el momento más crudo de la crisis mundial, pero se había atemperado bastante en los últimos años. Desde hace unos meses, las tornas han vuelto sin embargo a mostrarse adversas para los tipos de interés italianos. Un inversor internacional exige a Italia 3 puntos más de interés para comprar bonos de este país que para adquirir un bono alemán.

El caso español está siendo justo el contrario, ya que en estos momentos el diferencial del bono español es de menos de 90 puntos básicos, es decir, alrededor de 0,86 puntos de interés por encima del precio del bono alemán, que está en negativo. La valoración que se está haciendo en Bruselas, y también en los mercados, de la economía española está muy por encima de la que merecen las finanzas italianas. Las cifras lo están corroborando.

Pero, en cualquier caso, Bruselas sigue expectante con los pasos del Gobierno español en materia económica, a pesar de reducir la presión de la vigilancia sobre nuestras finanzas. Las últimas advertencias de la Comisión Europea a España han sido formuladas esta misma semana.

En Bruselas se teme que España vuelva a las andadas con el déficit debido a las alegrías del gasto público y a la todavía elevada Deuda Pública, que ronda el 98% del PIB. Desde luego muy lejos del 132% del PIB que presenta Italia, pero todavía elevado, con el riesgo de que una subida de los tipos de interés en la zona euro (que se espera para el año próximo, aunque el BCE fijará su posición en su reunión de este mismo jueves) pueda elevar de forma insoportable los gastos financieros. El tirón de orejas de la Comisión Europea a España de estos días incluye también algunos otros capítulos, como el desorbitado nivel de empleo temporal, los riegos de aumento de la desigualdad y la todavía inacabada reforma financiera de la Seguridad Social.