El G20, un cónclave oportuno

El desbarajuste económico  en el que vive sumido el mundo occidental desde hace unos meses, en especial a causa de las agresivas políticas comerciales que está desatando de forma sistemática el presidente Trump, ha puesto en valor la próxima reunión del G20 en Japón.

Este importante foro de  debate económico, del que forman parte los principales países y bloques económicos del mundo con una cobertura superior al 80% del PIB, ha estado preparando una exigente agenda económica para su debate los días  28 y 29 de este mes en Osaka. No está previsto un debate específico sobre  los nuevos desafíos del comercio mundial  ya que la temática  que se maneja atañe a otros temas de alto contenido económico como el cambio climático, la reducción de las desigualdades, el vertido de plásticos al mar, la economía digital y el envejecimiento de las sociedades.

Se trata de un temario exigente  y que aborda las principales inquietudes que en estos momentos  aquejan a las sociedades desarrolladas y al mundo emergente, sobre todo con la vista puesta en el medio  y largo plazo, con la finalidad de recomendar políticas conjuntas que frenen el deterioro  que se observa en muchas facetas de nuestra convivencia diaria  y al que hay que poner remedio de forma conjunta,  ya que  algunos de estos asuntos no admiten fronteras ni espacios geopolíticos.

La convocatoria de esta reunión ha suscitado un especial interés porque ofrece la primera oportunidad para que los grandes líderes del mundo, en especial los máximos mandatarios de  Estados Unidos y de China, se puedan sentar a negociar algún tipo de acuerdo que ponga freno a la batalla comercial.  El diálogo de sordos en que se ha convertido el  debate económico mundial no va a decantarse por beneficios y pérdidas, por vencedores y vencidos. Lo más inquietante es que todos parecen condenados a un balance negativo, ya que el retorno a  las economías y bloques cerrados ha demostrado ser un mal procedimiento. Los ejemplos de apertura y de colaboración a escala supranacional han sido abundantes en beneficios.

La voluntad de arreglo y de pacto parece sin embargo cada vez más alejada de la realidad. Este mismo domingo, China ha vuelto a mostrar su férrea voluntad de responder con medidas contundentes y agresivas a las amenazas y a los aranceles que ha esgrimido el gigante americano en las últimas semanas y que han tenido incluso prolongación en otros territorios como la Unión Europea y  México.

Con tantos frentes abiertos, cuya intensidad y frecuencia crecen sin cesar, es difícil que el mundo logre afianzar el progreso y el bienestar que deberían ser base de la convivencia global. Un organismo como el G20 puede jugar en este terreno un papel importante como foro de encuentro y debate, cruzando análisis y propuestas desde diversas vertientes, tanto políticas como  estrictamente técnicas.