La exportación, señal de alerta

No han sido buenos los datos del comercio exterior de la economía española en este primer trimestre del año. El comercio con el resto del mundo es un buen termómetro para observar algunas de las variables internas de la economía, como la capacidad competitiva del país de forma más destacada. Lo que dicen las cifras del primer trimestre, en especial en lo que afecta a las exportaciones, no resulta alentador.

Y no lo es porque a la hora de valorar las cifras no solo hay que verlas en sentido aislado sino comparativamente con otros países de nuestro entorno y de nuestro perfil. Estamos viendo en los últimos trimestres cómo la economía española crece más que las grandes economías de la zona euro e incluso es en este terreno del crecimiento el alumno aventajado del club de las grandes economías de la zona, el formado por Alemania, Francia, Italia y España. Pues bien, de estas cuatro economías, la que registra un mayor crecimiento del PIB, con diferencia, es la española.

Pero cuando tomamos las cifras de crecimiento de las exportaciones, España es el pariente pobre del grupo, lo que significa que en estos momentos de resurgimiento económico general, que ha coincidido con un cierto frenazo en la zona euro, es el que menos está beneficiándose de sus ventas al exterior.

Las ventas españolas en el primer trimestre del año han descendido un 0,02%, es decir, se han estancado, en contraste con aumentos del 2,5% en Alemania, del 4,7% en Francia y del 2% en Italia. El conjunto de la zona euro ha presentado un aumento de sus exportaciones totales del 3,2%, lo que nos ha alejado, y mucho, de la tónica general que viven las economías europeas y en especial el sector industrial. El primer trimestre de este año puede resultar algo anómalo debido al desconcierto que ha vivido la industria del motor, debido a los cambios de regulación que ha padecido el sector a causa de la nueva normativa medioambiental.

Estos cambios han afectado al conjunto del sector del automóvil en Europa, de modo especial en Alemania, que es el principal exponente de la industria automovilística europea y que ha vivido en primera línea el impacto de las nuevas normativas que regulan las emisiones de los motores. Un asunto que ha afectado sobre todo al importante mercado automovilístico estadounidense, en donde los vehículos alemanes han experimentado fuertes conmociones en los últimos dos o tres años.

Pero el impacto global sobre la exportación ha sido más negativo en España que en el resto de las grandes economías, lo que refleja la menor capacidad española para compensar el bajón de uno de sus principales segmentos de la exportación industrial, el automovilístico, que representa en nuestro caso el 16% de las ventas totales y es el tercer renglón de las ventas de productos españoles al exterior, tras los bienes de equipo y tras la industria alimentaria, que han sido en este primer trimestre del año los dos principales exportadores, con incrementos aceptables de sus ventas a los mercados exteriores, entre el 3% y el 4%. En contraste, la industria del motor ha registrado un retroceso del 7% que no se conocía desde hace tiempo.