El test de Ford

Una de las empresas industriales pioneras, Ford Motor, acaba de anunciar un plan de ajuste de empleo que consistirá en recortar su plantilla en un 10% a nivel mundial, lo que equivale a prescindir de 7.000 personas, de ellas 2.300 en Estados Unidos y el resto en otros países, incluida Europa. Parece que en el caso europeo, los recortes de personal de Ford se van a centrar en Inglaterra, Francia y Alemania, como ha venido sucediendo en años atrás, quedando España, con la competitiva planta de Almusafes (Valencia) como centro bien acreditado de producción, incluso con algún nuevo modelo.

En todo caso, observar el ajuste de empleo de Ford en el mundo durante las próximas semanas puede dar algunas pistas de cuáles son las fábricas más competitivas, a nivel mundial, de esta compañía. Es decir, una especie de test para medir la competitividad dentro del sector, para saber en qué posición se encuentra la industria española al respecto.

Es de agradecer la forma en la que los directivos de la multinacional han explicado las motivaciones de su decisión. Tras reconocer que “el futuro cambia rápidamente” en este sector (con Tesla, el impulsor del coche eléctrico, como referencia, junto en un momento en el que Ford acaba de recuperar su valor por capitalización bursátil frente a este rival), la compañía confiesa que su decisión se basa en la necesidad de reducir la burocracia interna, acelerar la toma de decisiones y desde luego reducir costes.

No es por lo tanto la reducción de costes el motivo único ni siquiera el principal para afrontar este reajuste de estructuras, ni siquiera la necesidad de recortar gastos en las cadenas de montaje, que suele ser uno de los objetivos principales de todo reajuste en la industria del motor. Ford quiere más agilidad en su toma de decisiones y pretende acelerar los cambios en una industria que sigue ocupando puestos importantes en el mundo y que en el caso de España ocupa una parcela destacada en la industria en general y en la exportación estable, además lógicamente de la elevada aportación al empleo, tanto en lo que es la industria principal o de ensamblaje como, sobre todo, en la industria auxiliar, la que proporciona los diversos componentes que forman la arquitectura de un vehículo.

La mejora de la agilidad en la toma de decisiones y la reducción de los empleos de carácter burocrático que entorpecen y dificultan la eficacia en la empresa son, en suma, los objetivos prioritarios para este importante paso que acaba de anunciar Ford a bombo y platillo, sin ocultar sus propósitos ni el origen de los mismos.

No debe resultar fácil para una multinacional de primera fila como es esta afrontar un reajuste que se va a traducir en recortes de empleo en Estados Unidos cuando el presidente del país aprovecha un día sí y otro también para lanzar serios alegatos en defensa de la industria del país y de la creación de empleo. En este caso, Ford ha anunciado que el recorte de empleo en el propio país de origen representará una tercera parte del recorte total, pero Estados Unidos no se librará en cualquier caso del ajuste. Un asunto que coincide con el recrudecimiento de la batalla comercial, industrial y tecnológica de Estados Unidos con China y otros países en busca de ocupar y mantener posiciones de vanguardia a nivel global.