Los tipos de interés se empeñan en bajar

Los tipos de interés siguen en caída libre, de modo especial en lo que al mercado español se refiere. La rentabilidad del bono español a 10 años se ha situado este jueves en el 0,91%, la cota más baja desde octubre del año 2016 cuando tocó fugazmente niveles algo inferiores al 0,90%. La caída de la rentabilidad de la renta fija responde a movimientos defensivos de los inversores, que están recolocando una parte de sus activos de renta variable en inversiones en principio más seguras como son las de la Deuda Pública estatal.

La posición de la Deuda Pública española se está viendo favorecida por la fortaleza de que está haciendo gala la economía, ya que los recientes datos aportados por la Comisión Europea sobre la evolución del PIB han revelado una mejora de la actividad económica más firme en España que en el resto de las grandes economías europeas.

Incluso por delante de Alemania, cuyo despertar en el primer trimestre del año ha sorprendido gratamente a los mercados. Pero los avances registrados por el PIB español han sido incluso superiores. Ello explica que el diferencial de tipos a largo plazo o prima de riesgo (es decir, la diferencia entre tipos españoles y alemanes) se haya moderado en las últimas semanas hasta situarse por debajo de los 100 puntos básicos. Es decir, un inversor está dispuesto a comprar bonos españoles incluso si tiene que pagar un punto de interés (100 puntos básicos) por encima del alemán, que en estos momentos está en negativo, en torno al -0,09%.

Esta evolución reciente ha sido diametralmente opuesta, por ejemplo, a la de Italia, cuya prima de riesgo se ha disparado en los últimos días hasta niveles superiores a los 280 puntos básicos. Es decir, un 2,8% de rentabilidad han de ofrecer los bonos italianos a los inversores para que estos estén dispuestos a colocar su dinero en estos productos, mientras en el caso español la rentabilidad es del 0,91% y en el alemán es incluso negativa, los inversores están dispuestos a pagar por tener su dinero metido en bonos alemanes. Precisamente la debilidad de la deuda italiana y el hecho de que sus bonos hayan tenido que llegar a ofrecer estos días hasta un 2,90% es uno de los motivos que ha empujado a la Deuda Pública española a sus mejores cotas de aceptación (y sus rentabilidades más bajas), ya que los inversores prefieren como refugio a la deuda española y por supuesto a la alemana en clara preferencia sobre la italiana.

Los movimientos de los mercados de renta fija durante estos últimos días no parece que vayan a influir en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), aunque los inversores tienen presente la nueva orientación de los tipos de interés de la Reserva Federal estadounidense, que ha dejado de subir tipos como venía haciendo en los últimos trimestres, para acomodarse en una posición más en línea con la trayectoria de la economía del país. El BCE, que además tiene por delante una tarea institucional que puede influir en el rumbo futuro de sus actuaciones (ya que este otoño ha de afrontar el relevo al frente de la entidad, con la elección del sucesor de Mario Draghi), ha venido retrasando la prevista subida de tipos de interés ante el temor a que esta subida pueda acarrear más elementos de depresión a la economía de la zona euro. El calendario de subida de tipos se mantiene, en suma, muy incierto en la zona euro, aunque los movimientos en los mercados no están facilitando las cosas.