Alemania tira del euro

La economía europea levanta el ánimo. Tras el fatídico segundo semestre del pasado año, marcado sobre todo por los quebrantos de la industria alemana del automóvil y por los primeros  síntomas de la guerra comercial entre chinos y americanos, en los primeros meses de este año han comenzado a cambiar las cosas, aunque sin que estén resueltos los problemas citados.

Una buena noticia ha llegado este mismo miércoles al conocerse que Estados Unidos no aplicará de forma inmediata  medidas arancelarias  contra los automóviles  europeos, lo que afectaría de modo negativo a la industria germana, la más exportadora al mercado estadounidense. Ni siquiera los grupos de presión del motor en Estados Unidos estaban muy de acuerdo con este castigo arancelario a los coches europeos, de modo que la guerra industrial entre Trump y sus aliados parece quedar relegada a un segundo plano mientras  prosigue la guerra intermitente de aranceles y otro tipo de sanciones  entre Estados Unidos y China, un asunto que tampoco sería bueno para Europa y ni siquiera para la economía norteamericana debido a las represalias que puede adoptar China. Dado que los perjuicios recíprocos pueden ser importantes en este trío de bloques económicos, cabe suponer que las aguas vuelvan pronto a su cauce.

El alejamiento de estas medidas económicas de carácter punitivo  parece haber sido el motivo principal que ha permitido a algunas economías europeas, en especial a Alemania, iniciar una fase de clara recuperación durante los primeros meses del año, reacción que ha estado muy vinculada al despertar de la inversión, ya que el sector empresarial se ha tomado  las cosas con buen espíritu al constatar que el consumo privado estaba creciendo de forma apreciable. La suma de la inversión y el consumo, ambas al alza, ha permitido a Alemania registrar un aumento del PIBV en el primer trimestre del  0,4% frente al estancamiento de los últimos meses del pasado ejercicio  y la caída del 0,2% en el tercer trimestre del año pasado.

La recuperación de la economía germana ha tenido buenos efectos sobre el conjunto de la zona euro, que también  ha logrado elevar hasta el 0,4% el aumento del PIB en estos primeros meses del año frente a casi una situación de estancamiento en el trimestre anterior. En alguna medida, la toma de conciencia expresada por el Banco Central Europeo (BCE) alargando la etapa de bajos tipos de interés ante las claras muestras de debilidad que se percibían en estos últimos meses  en la economía de la zona ha podido  contribuir al resurgir de la actividad y a la mejora del  ánimo entre inversores y consumidores.

No está claro el momento en el que el BCE pueda tomar en consideración  la necesidad de un cambio de rumbo en su política monetaria pero de momento todo parece indicar que las cosas van a seguir  más o menos como en estos últimos meses hasta finales del año en curso o la primavera del año  próximo. Una medida similar a la que ha adoptado la propia Reserva  Federal estadounidense, interrumpiendo sus graduales subidas de tipos hasta que las circunstancias permitan otros escenarios.

El contagio entre las economías europeas de la zona euro  para emular a Alemania  no se ha dejado esperar y la reacción al alza en el PIB ha sido casi generalizada. En el caso español, la recuperación del PIB en  este primer trimestre ha sido la más vigorosa entre las grandes economías  de la zona euro, con un aumento del 0,7% trimestral, que en términos anuales llega hasta el 2,4%. Italia también se ha unido a la fiesta y sólo Francia parece de momento menos proclive a la expansión.