Tres movimientos bancarios

El sector bancario español está todavía bastante alejado de su dimensión óptima. No hay más que contemplar las tres operaciones que hay en marcha en estos momentos para comprender que el sector mantiene una decidida lucha por la búsqueda de su tamaño más adecuado. El fracaso de la fusión entre Liberbank y Unicaja no parece en modo alguno un paso atrás sino un incidente colateral que muy posiblemente tendrá una reedición más o menos inmediata con nuevos protagonistas.

Las dos operaciones que determinan hasta qué punto el sector sigue buscando la dimensión adecuada afectan a dos de los tres grandes grupos, CaixaBank y Santander, ambos con importantes reducciones de plantilla y de su red de oficinas, recortes que se suman a los que sucesivamente se han ido produciendo en los años anteriores.

En el caso del Santander, la reducción de plantilla afectará a algo más del 11% de la plantilla en España y en total implicará a unas 3.700 personas. Las oficinas correrán suerte similar, ya que una de cada cuatro cerrará sus puertas, lo que implica echar el candado a unas 1.150 oficinas. En el caso de este banco pesa de forma especial el hecho de que su dimensión, tanto en oficinas como en efectivos humanos, se había disparado al alza tras la integración del Banco Popular. Ahora, lo que trajo el Popular bajo el brazo se puede decir que ha desaparecido con creces.

La otra gran entidad afectada por el adelgazamiento es CaixaBank, con cerca de 900 oficinas camino de la clausura y unos 2.000 empleados afectados por la pérdida de empleo. CaixaBank ha puesto el énfasis, a la hora de programar el cierre de oficinas, en respetar al máximo el número de oficinas, aunque con escasa rentabilidad, en zonas rurales de España. Cabe señalar que en España hay más de 1,2 millones de ciudadanos que viven en localidades que carecen de oficina bancaria permanente y otros 2 millones tienen una oficina a compartir con otras localidades en un radio de acción bastante amplio.

La rebaja de peso de estas dos grandes entidades, que se completará en breve con alguna otra entre los seis grandes bancos del país, muestra la transformación todavía inacabada que vive el servicio financiero en España, en paralelo a lo que sucede en otros países europeos, aunque en el caso español la saturación de oficinas, y por lo tanto el volumen de personal trabajando en el sector, han sido tradicionalmente los más elevados. Este año, España dejará de ser el país con mayor densidad de oficinas dentro de la Unión Europea.

En cuanto al fracaso de la fusión entre las dos cajas que iban a conformar la séptima entidad financiera del país, Liberbank y Unicaja afrontarán previsiblemente nuevas conversaciones de fusión con otros colegas del sector ya que en España sigue habiendo más bancos de lo que el país necesita. Liberbank cuenta con bastantes posibilidades de unirse a Abanca y de hecho ya hay capital de Liberbank en manos de Abanca, aunque todavía en proporciones reducidas. Pero habrá más casos de fusión. Bankia no parece en condiciones de seguir en solitario por mucho tiempo y su integración en un grupo más amplio es cuestión de tiempo, que quizás se acorte con el cambio de Gobierno.