La clave era el turismo

La actividad turística se está convirtiendo este año en uno de los motores principales del sostenimiento del crecimiento de la economía y el empleo. Ha llamado la atención a algunos analistas la fortaleza de la economía española en este arranque del año. Parece que la clave está en el turismo. Lo sucedido en el mes de marzo ha sido muy sorprendente, ya que las cifras de este mes muestran una gran fortaleza al alza incluso cuando se comparan con las del mismo mes del año anterior, aunque existe una diferencia muy importante: este año, la Semana Santa estaba situada en el calendario en el mes de abril, la tercera semana del mes, mientras que en el año 2018 lo estuvo en la última semana del mes de marzo. Es decir, el aumento del número de turistas en marzo de este año, que ha sido del 4,7% sobre el mismo mes del año anterior, no es homogéneo.

Este año, marzo no se benefició del tirón estacional de la Semana Santa. Queda por ver lo que habrá sucedido en abril del año 2019, cuyas estadísticas aún están pendientes de publicación ya que el INE acaba de facilitar los datos de marzo y los de abril se darán a conocer el 3 de junio próximo. El mes de abril de este año, con Semana Santa incluida, se comparará con abril del año 2018, en el que no había estas festividades que siempre generan una corriente de visitas de extranjeros adicional al de un mes fuera de temporada.

En todo caso, los datos turísticos permiten suponer que la economía está beneficiándose de un notable impulso adicional respecto al pasado año. Si en marzo el aumento de las entradas fue del 4,7% y el incremento del gasto turístico fue del 5,4% comparando el mes de este año con otro (marzo de 2018) que carecía del atractivo de la Semana Santa, es de suponer que habrá aportaciones superiores en actividad y en empleo. De hecho, los datos de empleo, ya conocidos hace unos días, reflejaron unas afiliaciones de cotizantes a la Seguridad Social en el mes de abril de casi 190.000 personas.

El sector turístico español, del que se temían caídas en la afluencia de visitantes de algunos países que estarían derivando sus desplazamientos hacia zonas que en el pasado habían presentado mayores niveles de conflictividad y riesgo (Túnez, Egipto, Turquía), se está beneficiando por contra de mayores llegadas de otras zonas de menor interés en el pasado hacia la geografía española. O simplemente de países que han empezado a dejar notar su presencia en el mercado turístico mundial, como algunos países asiáticos o Rusia. También los visitantes procedentes de Estados Unidos están aumentando con fuerza hacia España.

Los datos de este primer trimestre del año muestran en efecto un cierto cambio cualitativo en la composición del turismo extranjero que llega a España. Una parte del turismo que resulta sensible al precio se está desplazando desde España hacia otras zonas que resultan más competitivas para cierto tipo de turismo. Las cifras de nuestros dos principales clientes (Gran Bretaña y Alemania) parecen confirmarlo ya que en el primer trimestre han mostrado aumentos muy modestos (caso de Alemania, apenas un 0,85% de crecimiento en los visitantes llegados durante los tres primeros meses respecto al primer trimestre del año pasado) o incluso descensos, como el caso de los británicos, un 1,6% menos de visitantes a España en este arranque del año. La diversificación de visitantes es, en todo caso, una buena evolución para el sector español. Si algunos de nuestros principales clientes, como los mencionados, están flojeando, los recién llegados o de menor afluencia en el pasado están tomando el relevo y compensando a los tradicionales con intensidad más que suficiente.