Seguridad Social en busca del equilibrio

Si había algunas dudas sobre lo que pueda hacer la economía española en el segundo trimestre del año después de las bastante buenas cifras del primero, los datos que ha aportado este lunes la Seguridad Social ofrecen motivos claros para el optimismo. La continuidad del crecimiento de la economía parece de momento bien encaminado.

La Seguridad Social ha incorporado más de 186.700 afiliados en abril, cifra que roza el 1% de aumento en términos relativos en tan solo un mes. Ya hay 19,23 millones de afiliados. La cifra de cotizantes se aproxima por lo tanto a los máximos históricos que se contabilizaron en el año 2008, cuando los afiliados rozaban los 19,5 millones de personas.

Son cifras de envergadura considerable, aunque estas de abril se ven afectadas de forma estacional por la Semana Santa y, por lo tanto, por el efecto cíclico de las actividades turísticas. Pero algunos segmentos del mercado laboral que viven avatares algo diferentes a los relacionados con la estacionalidad, como es el caso de la industria manufacturera, presentaron incrementos de la afiliación nada menos que del 2,6%, lo que da una idea de la fortaleza con la que se están moviendo algunos sectores de la actividad.

La afiliación consolida, en todo caso, los 19 millones de personas, que es una cifra desde la cual ya es más factible avizorar una aproximación al equilibrio financiero de la Seguridad Social. El crecimiento de los afiliados a la Seguridad Social ha sido importante en estos últimos cinco años de remontada de la crisis económica, ya que en cinco años han entrado en el sistema unos 3 millones de afiliados, fruto de la sólida creación de empleo que ha logrado la economía.

En los últimos meses, el nivel de gasto del organismo, empujado por las prestaciones, estaba dando cifras preocupantes de cara al necesario equilibrio futuro de las cuentas y, por lo tanto, de cara a la supervivencia del propio sistema. Con ritmos de aumento de la afiliación tan importantes como los que se han visto en abril, está claro que los riesgos de descuadre de las cifras disminuyen.

Una de las cifras que mejor describen la búsqueda de ese necesario equilibrio es la que refleja la relación existente entre afiliados y pensionistas, es decir, entre los que aportan al sistema y los que reciben una pensión. Pues bien, en abril la proporción entre estos dos colectivos ha subido hasta los 2,3 afiliados por pensionista. Es decir, hay 2,3 personas en activo generando cotizaciones para que un pensionista pueda seguir percibiendo sus rentas de jubilación.

Sería ideal avanzar hacia la proporción de 3 por 1, aunque los mejores niveles alcanzados en la historia de la Seguridad Social se cifraron en 2,71 cotizantes por beneficiario. Ese máximo histórico se contabilizó en el año 2007. Alcanzarlo es un objetivo imprescindible para la salud del sistema, ya que en caso contrario la presión sobre las pensiones en activo y sobre las cuentas del Estado (que a la postre es el que tiene que poner el dinero necesario para dotar de equilibrio financiero al sistema) serían difíciles de soportar para la sociedad.