El tirón del  primer trimestre

Las previsiones económicas españolas muestran señales  alternas. La última versión ha sido alcista, incluso claramente alcista, como rezan las señales del primer trimestre del año, en el que han coincidido no dolo la bonanza de algunos indicadores sino el estado de ánimo de los mercados, que siempre tienen alguna palabra que decir.

En este apartado, los indicadores han sido realmente buenos, con un alza encomiable de la Bolsa y una importante suavización de la prima de riesgo con el exterior, gracias a que los tipos de interés a largo plazo han caído por debajo del 1% por primera vez desde hace bastante tiempo, la última vez en octubre del año 2016.  En la Bolsa, aunque la española no ha sido en esta última semana la más sólida de la zona euro, se encuentra con un 10% de ganancia acumulada en lo que va de año,  una interesante plusvalía que los inversores  confían en conservar durante los próximos meses.

El repunte macroeconómico del primer trimestre, con un 0,7% de  aumento en el PIB sobre el trimestre anterior  y un 2,4% sobre un año antes,  muestra una clara aceleración en el ritmo de actividad incluso con mayor intensidad que en la zona euro, que  venía mostrando tasas más modestas en los últimos trimestres. Hace seis trimestres que la economía española  saca clara ventaja a la   zona euro en cuanto a vitalidad y esta es una ventaja que el nuevo Gobierno que configure Pedro Sánchez, con coaliciones, alianzas o acuerdos puntuales, que son  las tres fórmulas que se barajan para asegurar la gobernabilidad en el arranque de la nueva legislatura,  tendrá que  aprovechar y capitalizar al máximo.

En suma, la interrupción en  la fase de debilitamiento que se ha visto en este primer trimestre del año es en estos momentos objeto de debate entre los analistas de la economía. No son pocos los puntos de incertidumbre que se vislumbran en el futuro inmediato de la economía mundial y  de su desarrollo va a depender  en gran medida la evolución económica española.

El tirón del primer trimestre puede ser un espejismo o por el contrario una muestra de la solidez de la economía. El hecho de que la inversión haya sido uno de los factores clave del impulso económico de este primer trimestre del año, y que haya sido precisamente la inversión en bienes de equipo la más dinámica, ofrece ciertas garantías  de solvencia y  alimenta expectativas positivas en relación con la creación de empleo en el futuro inmediato y con  el dinamismo de las exportaciones, muy relacionadas con el sector industrial y con la inversión en equipo.

Entre los riesgos que se pueden  vislumbrar a corto plazo, además de la siempre difícil digestión de los conflictos comerciales internacionales entre las grandes potencias, que tienen bastante de escaramuza política   pero también de potencial impacto efectivo,  ha aparecido el inquietante rumbo del precio del petróleo, que puede afectar  a la economía española con mayor énfasis  que a otras economías de nuestro entorno. Un tercer factor que determinará la actitud de los agentes económicos y de las familias  estará indudablemente ligado al rumbo político del país. Parece que la disposición del gasto familiar  ha experimentado un cierto frenazo en estos últimos meses, quizás como respuesta a las incertidumbres políticas y sobre todo económicas, lo que en todo caso ha elevado la tasa de ahorro y frenado el consumo  interno.  El momento es en todo caso muy maleable y con bastantes opciones abiertas.