Deuda Pública, mejor con Gobierno estable

Las emisiones de Deuda Pública van a tener de nuevo menor intensidad este año que en el ejercicio inmediatamente anterior. La titular de Economía ha anunciado que el Estado emitirá 204.500 millones de euros en términos brutos, es decir, unos 30.000 millones en términos netos. Esta última cifra es la que se reflejará al final en el volumen de endeudamiento público que, por cierto, se beneficiará además este año, según estimaciones que acaba de emitir la Comisión Europea, del menor déficit público que se contabilizó el pasado ejercicio, hasta el 2,48% del PIB.

En teoría, este año 2019, el déficit podría deslizarse a la baja hacia niveles del 2%, resultado tanto del menor desequilibrio en las cuentas públicas como del aumento del PIB. Las cuentas públicas están todavía algo alejadas de lo que sería un desequilibrio deseable, pero en los dos últimos años experimentarán un avance considerable en su corrección.

El asunto tiene su importancia ya que además de dejar mayor margen de maniobra para recuperar mejores niveles de gasto en la cobertura de algunos servicios públicos, mejora la posición de vulnerabilidad de la economía española de cara a un eventual empeoramiento de la economía mundial. El hecho de que el Banco Central Europeo (BCE) haya alargado la etapa de bajos tipos de interés m ás allá de lo inicialmente previsto es una de las razones por las que el Estado tendrá que realizar menores emisiones de Deuda Pública el año en curso y casi con seguridad también a lo largo del próximo ejercicio.

En estos momentos, los tipos de interés a los que emite el Estado se encuentran en negativo en los plazos de 3 años e inferiores mientras la deuda a 10 años se cotiza en el mercado secundario en el 1,07%, muy cerca ya de la barrera del 1%. Son costes bastante favorecedores para una rebaja de los costes financieros que soporta el Estado y por lo tanto para el recorte de las necesidades de emisión de nueva Deuda Pública. El diferencial entre los tipos de interés españoles a largo plazo y la deuda alemana, lo que se conoce como prima de riesgo, ha ido cayendo en las últimas semanas hasta niveles del orden de los 108 puntos básicos.

En apariencia, la incertidumbre política que puede percibirse en España a partir de este próximo fin de semana, cuando se conozcan los resultados electorales y se tenga por lo tanto una posible idea aproximada de cuáles podrían ser las alianzas que permitiesen un Gobierno estable y con un programa económico creíble y realizable, no ha sido todavía asimilada por los mercados, que parecen bastante confiados en un Gobierno de mayoría. Es, por lo tanto, un cierto nivel de riesgo el que tenemos a la vuelta de la esquina. Si se confirman las dificultades para un Gobierno estable, la placidez con la que están actuando los inversores en los mercados en relación con el riesgo español quizás nos proporcione alguna que otra turbación y, por lo tanto, este panorama de mejora de la financiación pública no acabe por traducirse en avances tan positivos como ahora se vislumbran. La estabilidad política es un requisito imprescindible para que las cuentas salgan al gusto de la mayoría.