Poco compromiso con la Seguridad Social

La sospecha de que el primer debate televisivo entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales de este domingo no iba a clarificar gran cosa en las cuestiones económicas ha quedado bien acreditada. Los políticos siguen reacios a ofrecer cifras ni a mencionar medidas que reflejen compromisos con sus electores a la hora de solucionar problemas.

El asunto de las pensiones es con diferencia el mayor problema al que se enfrenta España en el plano económico durante los próximos años. No es una cuestión sobre la que se pueda dar rienda suelta al sensacionalismo ni a la alarma infundada. Pero las pensiones son ya, a día de hoy, un serio problema económico por la sencilla razón de que la Seguridad Social presenta un déficit muy difícil de enjugar, incluso en un contexto como el actual, en el que la economía está creciendo a buen ritmo y el empleo lo hace también de forma considerable, hasta el punto de que se han superado hace poco los 19 millones de afiliados al sistema, lo que aporta un potencial de recaudación que hace años no se conocía.

Pues bien, a pesar de que las condiciones actuales son altamente favorables, hay un déficit importante porque los ingresos que proporcionan las cotizaciones no cubren las necesidades del colectivo de pensionistas. La diferencia puede ser este año una cifra que no se aportará apenas de los 18.000 millones de euros del año pasado, aunque posiblemente supere los 20.000 millones de euros. Este desvío es un problema financiero y económico para el país, que necesariamente habrá de afrontar el nuevo Gobierno que salga de estas inminentes elecciones.

Los cuatro partidos han dado soluciones poco claras en sus declaraciones públicas de estos días, tanto en los debates televisivos como en otras reuniones de carácter electoral. Una cosa empieza a quedar clara: hay cierta unanimidad a la hora de señalar la necesidad de subir impuestos (la mayor frecuencia es la que cita los impuestos directos) para compensar el desequilibrio financiero. El candidato del PP le ha dado un rodeo al asunto para no afrontar subidas de impuestos directos, es decir, para mantener en pie una de sus principales ofertas, la de la rebaja de la fiscalidad directa sin excepciones.

Hay matices entre los partidos que ven inevitable la subida de impuestos, ya que según las preferencias ideológicas (y también el cálculo interesado en materia de votos de electores enfadados) se inclinan por los sectores de la sociedad con más altas rentas para concentrar el grueso de los mayores impuestos destinados a pagar el déficit de la Seguridad Social. Hay también propuestas destinadas a reforzar la participación de los impuestos directos de las grandes empresas. Y naturalmente no faltan las proposiciones que apuntan directamente a la banca como destinataria de un aumento fiscal con el fin de pagar parte del déficit de la Seguridad Social, como si se tratara de un asunto de particular responsabilidad del sector financiero. Las opciones, en suma, son varias, y casi todas confluyen en una misma dirección: hay que subir los impuestos.

Lo que nadie se atreve a poner de forma explícita es alguna idea cuánto dinero van a requerir los partidos políticos a los bolsillos de los españoles. Por desgracia, la cifra tendrá que ser considerable porque de los informes que han realizado los expertos en estos últimos meses sobre el coste de la Seguridad Social en los cuatro o cinco próximos años, los años en los que el impacto poblacional del llamado baby boom de mediados del siglo pasado (es decir, hace 65 años ahora, o sea, cuando aquellos bebés llegan a la edad de la jubilación), se puede deducir que el número de pensionistas va a aumentar de forma exponencial en este inmediato futuro, lo que además coincide con la continuidad del aumento gradual de la esperanza de vida.

En suma, el número de jubilados que habrá de mantener el sistema, con sueldos revisables con el IPC o no, será muy superior al actual. Y en este terreno, los políticos que ofrecen sus propuestas para los próximos cuatro años ni siquiera han entrado, sean o no conscientes del problema que se nos avecina.