Crecimiento con poco empleo

La aparición de nuevas previsiones sobre el crecimiento de la economía española este año y el próximo consolida la idea de un ligero bajón en la actividad. El Fondo Monetario (FMI) acaba de recortar una décima, hasta el 2,1%, su pronóstico, aunque la rebaja apenas se aleja del simbolismo, ya que viene asignando a nuestro país un 2,2% de aumento del PIB para el año en curso.

Lo más preocupante es el recorte del pronóstico para el conjunto de la zona euro, lo que refleja sobre todo el debilitamiento de Alemania, que arrastra al conjunto de la zona. El PIB colectivo aumentará apenas un 1,3% este año, según el FMI, frente al 1,6% que vaticinaba el mismo organismo hace apenas tres meses y frente al 1,9% del pasado otoño. No hay, por lo tanto, proporción entre el recorte que está sufriendo la economía europea y el de la española. Mientras la zona euro reduce su impulso a poco más de la mitad (seis décimas), el español apenas ve recortado su pronóstico una décima.

Dicho de otra forma, España está soportando esta fase bajista con mucha mayor entereza que el conjunto de la zona euro y en particular que los países de economías más potentes, con Alemania a la cabeza. Claro que se trata de economías muy dispares en su estructura, pues la pérdida de vigor económico de Alemania se asienta en el débil desempeño de sus exportaciones industriales, mientras en España, la caída de la exportación, también de origen industrial, ha sido mucho menor. La economía española cuenta con paliativos para compensar la debilidad industrial de estos momentos, como el potente sector servicios que pivota en torno al turismo.

En donde la situación no se presenta tan benévola es en las previsiones de empleo, ya que la economía española se encuentra cerca de su umbral más bajo de paro en la historia reciente y ninguna de las previsiones que manejan los expertos parece apuntar hacia baremos manifiestamente más bajos. La mejor de las hipótesis apunta hacia un 13% de desempleo o quizás alguna décima por debajo, es decir, poco más de un punto de tasa de paro por debajo de la situación actual.

Se trataría de una evolución muy poco satisfactoria, sobre todo cuando se compara con las tasas de paro que a estas alturas predominan en las economías de nuestro entorno. En la zona euro, la tasa de desempleo ha descendido por debajo del 8% en estos últimos meses, lo que ilustra la distancia inaceptable que separa a España del resto de las economías europeas, máxime cuando los crecimientos del PIB de estos últimos años, y todavía los actuales y los inmediatos futuros, son sensiblemente mejores en España que en el resto de la zona europea.

Con niveles de actividad bastante mejores, la creación de puestos de trabajo sigue resultando muy inferior, lo que revela la necesidad de afrontar políticas de empleo más favorables, que han de pasar por incrementos de la productividad y de la capacidad competitiva de la economía más que por políticas de gasto público que no harán sino empeorar el endeudamiento de la economía y deteriorar la posición presupuestaria.